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The Hidden Cameras, “Home On Native Land” (Outside Music, 2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Hace quince años, cuando The Hidden Cameras publicaron su primer trabajo, no era tan habitual que se tratara con total naturalidad la homosexualidad en el mundo de la música. Sobre todo dentro del indie, un género que se ha cansado de utilizar todo tipo de metáforas para sacar a la luz este tema. Afortunadamente, Joel Gibb y los suyos, no se cortaron un pelo, y llenaron sus canciones de historias de amor y sexo entre hombres, dejándonos una obra maestra incontestable como “The Smell Of Our Own”. Lamentablemente y, aunque tienen otro par de trabajos notables, en los últimos años no han estado, ni muy activos, ni muy acertados. Hasta ahora, que vuelven con un nuevo álbum lleno de grandes temas.

Joel Gibb se ha pasado los últimos diez años viviendo en Berlín, explorando una ciudad que le llevó a facturar un trabajo tan oscuro como “Age”, su anterior álbum. Ha tenido que volver a su Canadá natal para recuperar el folk y la luminosidad de sus primeros trabajos. Y es que, “Home On Native Land” es todo un homenaje a su país, en el que, incluso, se atreve con la música country, o con alguna canción tradicional canadiense. El cambio le ha sentado divinamente y, aunque a veces se excede en su empeño por hacer un álbum más tradicional, las buenas sensaciones de sus primeros trabajos están ahí. Además, ha contado con pesos pesados de la talla de Rufus Wainwright, Feist, Mary Margaret O’Hara y Neil Tennant de Pet Shop Boys.

Su séptimo álbum se abre con la añeja ‘Day I Left Home’, una canción de lo más tierna que tiene un cierto aire al ‘It Never Rains In Southern California’ de Albert Hammond. No sabemos si será intencionado o no, pero en ella también consigue esa sensación acogedora que tenía el éxito del cantante de Gibraltar. Algo que también ocurre en ‘He Is the Boss of Me’, el siguiente corte, en el que narra una relación algo obsesiva y sumisa, y en prácticamente todo el álbum. Y es que, canciones como ‘Ode to an Ah’, que funciona a base de unos coros entre en Gibb y Tennant, o ‘Be What I Want’ y ‘The Great Reward’ consiguen llenar de calidez buena parte del disco. Pero es en la inmensa ‘Counting Stars’ donde está más acertado. Su estribillo, redondo e inmediato, junto con unos coros femeninos que apuestan por el soul, te conquistan a las primeras de cambio.

Queda muy bien decir que tienes a Rufus Wainwright, Feist y Mary Margaret O’Hara colaborando en tu álbum, pero la verdad es que son colaboraciones casi testimoniales, y se reducen a unos coros en ‘Log Driver’s Waltz’, la canción tradicional canadiense que comentaba más arriba. El que sí está más implicado en el álbum es Ron Sexsmith, tanto, que prácticamente se ha llevado a su terreno (el bar de carretera yankee) ‘Don’t Make Promises’ y ‘Twilight of the Season’, las dos canciones en las que colabora. Particularmente, creo que son dos cortes que no dicen mucho, y en ellos se pierde el encanto con el que sí cuenta el resto del álbum. Pero si sois seguidores de la banda, no os sorprenderá, porque ya sabréis a que Gibb le gusta mucho lo de cambiar de registro.

No creo que vayamos muy desencaminados si decimos que este es el disco country de The Hidden Cameras, como tampoco lo estamos si afirmamos que es su mejor trabajo desde el lejano “Mississauga Goddam”.

Valoración: 7,9

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