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The Helio Sequence, The Helio Sequence (Sub Pop 2015)

Autor: | @sergiomiro

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Todo en el sexto larga duración de The Helio Sequence es un indicativo de que buscan redención sonora y mediática a través de la reinvención total. Las pistas abundan; desde el mero hecho de que a estas alturas de su carrera se marquen un álbum homónimo (movimiento reservado a debutantes o a artistas que buscan afirmar que ahora, y solo ahora, es cuando se sienten totalmente identificados con lo que producen), hasta que el primer estribillo con el que nos topamos proclame algo tan inequívoco como “I´m looking for a new direction, I´m looking for another way”, por no hablar de ese luminoso amanecer que se nos insinúa desde la portada. El dúo de Oregón siempre sonó mucho más grande de lo que sus cifras de venta y su notoriedad real indicaban, y quizás sea ahora cuando de una manera más clara hayan decidido tomar acciones para enderezar su rumbo.

Una de las claves parece haber sido la inmediatez, instigada por el “20 song game”, una especie de juego creativo en el que participaron otras bandas compañeras de la escena de Portland. La idea, como el nombre sugiere, era hacer 20 canciones en un solo día. Ni que decir tiene que The Helio Sequence no llegó a cumplimentar tan exigente norma, pero sí que adaptaron ese espíritu a sus propias capacidades y se lanzaron a ver cuántas canciones serían capaces de completar (con grabación incluida) a lo largo de un mes. De las 20 piezas resultantes, acabaron escogiendo 10, las cuales luego tuvieron algún que otro retoque de post-producción para acabar conformando el disco que nos ocupa.

Ir al grano no les ha sentado nada mal, con una predominancia de números donde sus melodías de cierta cadencia psicodélica se dan la mano con potentes, y a veces hasta bailables bases instrumentales. Les ha quedado un trabajo bastante directo y eufórico, con completa ausencia de esas tranquilas piezas folk que formaban parte de la personalidad de banda y que en su día Pitchfork ridiculizó sugiriendo que parecían “baladas del Down in the groove de Dylan”.

Aparte de la habitual aportación del vocalista y guitarrista Brandon Summers, una de las voces más certeras del indie actual, habría que destacar la aportación de su compañero Benjamin Weikel a la batería (que muchas veces lleva las riendas de la canción como si de un instrumento principal se tratase).

 

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