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The Fresh & Onlys “Long Slow Dance” (Mexican Summer 2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Toda ciudad que se precie tiene su movimiento cultural y,por ende, musical. San Francisco es una de ellas. La ciudad del Golden Gate vio nacer y morir al movimiento hippie: lo que empezó siendo un canto a la paz y al amor, acabó en la violencia de los moteros que tomaron Oakland y gran parte de la bahía. Esto se vio reflejado en la música que se compuso en aquellos años en esta urbe tan especial. Se pasó de las flores en el pelo a los cascos de moto, y del folk al garage más psicotrópico. Y todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos.


The Fresh & Onlys han mamado de la reciente historia cultural y musical de su ciudad y, además, el haber trabajado en Amoeba (una inmensa tienda de discos en la mítica Haight Street) les ha servido para conocer de primera mano las corrientes musicales. A lo largo de estos últimos años, la banda de Tim Cohen se ha especializado en ese garage y pop psicodélico que comentaba antes, pero siempre han tenido un hueco para meter una buena melodía pop, o un estribillo rompedor (todavía resuena en mi cabeza ese demoledor Fascinated de su anterior trabajo). Pero en este "Long Slow Dance" se han invertido los papeles y, donde antes había garage, ahora hay pop. Sí, la banda de San Francisco ha sacado uno de los mejores discos pop de 2012, con The Cure, The Church o The Smiths como fuente principal de inspiración. En su nuevo trabajo hay muy pocas ocasiones en las que podamos encontrar los rastros de rock crudo a los que nos tenían acostumbrados. ¿Mejor o peor? Diferente, pero siempre con calidad y talento.

20 Days and 20 Nights y Yes Or No son los dos temas que abren este "Long Slow Dance", y la primera muestra de ese pop complaciente al que se han aficionado ahora. Especialmente en el primer corte, casi parecen una banda británica de jangle-pop influida por The Housemartins. En Yes Or No sacan un poco la garra, pero el estribillo tan poppie delata su nuevo rumbo. Continúan con el tema que da título al disco, en el que sacan su vena más folkie para deleitarnos con una preciosa canción semi-acústica, de apenas dos minutos de duración —más adelante volverán a repetir la jugada en Executioner's Song—. Presence of Mind es uno de los momentos álgidos del álbum (no en vano es el segundo single), y el mejor ejemplo de por qué se han ido hacia este sonido. Al igual que en Yes Or No, tenemos unas guitarras potentes al servicio de una buena melodía y un estribillo de los de pegada instantánea. Pero son muy listos, y también aprovechan la buena aceptación que tuvieron temas anteriores suyos como Summer Of Love o Secret Walls, donde nos regalaban postales de verano propias de los Beach Boys más playeros, para seducirnos en esta ocasión con una preciosa Dreamgirls a la que no se le puede poner ningún pero. Una maravilla.

Fire Alarm y sus teclados tan ochenteros —ya avisaba de que The Cure estaban presentes— puede ser la mayor sorpresa del álbum y, a pesar de no ser lo suyo, resuelven muy bien la papeleta con una base rítmica contundente y otro estribillo rompedor. Tras otro hit como No Regard, llegan Euphoria —el tema que más nos recuerda a los primeros The Fresh & Onlys— y una de las canciones más grandes de este año: Foolish Person. Son seis minutos en los que combinan perfectamente su faceta de banda pop con un tremendo desvarío de guitarras eléctricas, y con los que cierran un disco que debería estar en lo más alto este 2012.

No sé tú, pero yo doy un sí rotundo a los nuevos The Fresh & Onlys.

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