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The Big Pink “Future This” (4AD)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Cambiar radicalmente con el segundo disco es uno de los mayores errores de los grupos debutantes; una decisión que ha estropeado más de una carrera. Quizá es muy pronto para saber lo que va a pasar con The Big Pink, pero, tras unas cuantas escuchas de Future This, la cosa no pinta muy bien.


El dúo londinense ha declarado que este es un disco influenciado por el hip-hop, aunque un servidor no ve esa influencia por ningún lado. Bueno, si ellos llaman hip-hop a sonar más descafeinados y sosos que en su debut, entonces han acertado de pleno. Y es que aquí no hay ni rastro de la fuerza que encontrábamos en temas de su primer trabajo como Dominos o Velvet. Se han dejado el noise-pop y las influencias de The Cure y The Jesus & Mary Chain en casa, y se han pasado al pop más convencional. Ahora suenan a Duran Duran (Jump Music y Lose Your Mind podrían estar en uno de los discos malos de la banda de Simon Le Bon) y a Simple Minds. Aunque lo anterior no tendría por qué ser malo –The Horrors lo han hecho y les ha salido bastante bien–, la verdad es que ni siquiera han sabido asimilar bien a esos grupos y les ha salido un pastiche.

Una de las razones de que este Future This haya salido así, puede ser la producción de Paul Epworth, que ya estaba a los mandos en un par de singles de su debut, pero que últimamente se está aficionando a producir cosas tan "suaves" como Adele o los horrorosos Foster The People. Y es que esa "suavidad" que encontramos en temas como Hit The Ground (Superman), 77 o la propia Future This, es lo que hace que el disco no termine de despegar y aburra hasta a las ovejas. Para colmo, muchos de los temas son más largos que un día sin pan –uno termina por pasar al siguiente antes de que termine el anterior–.

Pocas cosas se pueden salvar de la quema: quizá Stay Gold sea la más acertada de todo el álbum –en cierto modo, porque es de las que más se parecen a los temas de A Brief History Of Love– y Give It Up la única que se deja escuchar en su nueva faceta de banda pop para todos los públicos –aquí han acertado con el estribillo–; pero no hay mucho más que destacar (1313 podría haber funcionado si no sacasen las garras más allá del minuto cuatro, pero, una vez más, se hace demasiado larga e insulsa).

Esperemos que en su tercer álbum sean capaces de reaccionar y vuelvan a hacer cosas interesantes como su primer trabajo. Desde luego, si fuese ellos, me olvidaría de este disco lo más rápido posible.

 

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