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Tame Impala, “Currents” (Fiction, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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No es fácil dar un paso de gigante como el que han dado Tame Impala en su último trabajo. Hasta ahora, la banda de Perth ha sido la abanderada de la nueva psicodelia, logrando influir en muchos grupos, y haciéndose con una auténtica legión de seguidores. Pero todo eso ha cambiado con “Currents”, su último trabajo. Harto de paisajes sonoros interminables y psicodélicos, Kevin Parker, el alma del grupo, ha ido al grano y se ha tirado a la piscina cambiando radicalmente de estilo. Algunos de sus seguidores no se lo han perdonado, pero el chico puede estar más que orgulloso, ya que se ha sacado de la manga una estupenda colección de canciones.

Lo primero que hay que decir a su favor es que ya nos avisaron hace unos meses de este cambio, cuando adelantaron ‘Let It Happen’ y dejaron sorprendidos a propios y extraños con un tema totalmente bailable. Con él abren el disco y, aunque es lo más dance del álbum, sigue la tónica general del resto del LP. Los chasquidos de dedos, el vocoder, los ritmos puramente electrónicos, …, todo eso, y mucho más, lo encontramos en este tema y en el resto del álbum. Pero no nos engañemos, porque “Currents” es un trabajo ecléctico, con una gran variedad de estilos musicales. Así, los de Perth se sumergen en el pop más amable y ochentero y triunfan con un tema como ‘The Less I Know The Better’, una de las cumbres de este álbum. Y también lo logran en la cortita ‘Disciples’, que les ha quedado redonda. El triunfo también les llega cuando se van hacia un R&B y un soul sintético, como es el caso de ‘New Person, Same, Old Mistakes’, y de ‘The Moment’, en la que logran fusionar algo de la psicodelia del pasado con su presente más pop. Eso también lo podemos ver en ‘Reality in Motion’, que, junto a ‘Love/Paranoia’, nos presentan a los Tame Impala más reconocibles, los de sus dos primeros trabajos.

Si hay algo que realmente sorprende de este álbum, es el buen pulso que tienen con las baladas. En ellas también dejan claro que han cambiado su forma de hacer música. Nos dejan algunos baladones sedosos, e incluso de lo más acaramelados, como ‘Yes, I’m Changing’, en la que no se cortan al utilizar teclados propios de canciones de radiofórmula de los ochenta. Incluso ‘Eventually’, que tiene un toque más rock, y ‘Cause I’m a Man’, en la que reinciden en el soul, tiran hacia esos años de excesos musicales. Lo bueno es que han sabido darles su toque personal y han conseguido llevar sus ideas de siempre a este nuevo terreno, sin que la calidad de las canciones decaiga. Todo un logro que muy pocos consiguen.

Quizá sus seguidores más acérrimos no soporten este trabajo, pero, para muchos, este era un paso hacia delante que debían dar. Y lo han dado con firmeza y buenas canciones, que, al final, es lo más importante.

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