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Suede “Bloodsports” (Suede Ltd – Warner 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

suedebloodsports

Yo fui un adolescente britpopero, de esos que creció musicalmente con la guerra BlurOasis -que tiempos tan lejanos en los que en la televisión descubrías música interesante y no lo que tenemos ahora-, que alucinaba con las poses y bailes imposibles de Jarvis Cocker en los videoclips o disfrutaba de los efervescentes singles del Coming Up de Suede. El tiempo pondría las cosas en su sitio, separando el “grano de la paja”, desmontando a la mayoría de los grupos que lideraron aquella entrañable invasión y sumiendo en el olvido a casi todos sus actores secundarios… hasta que llegó la inacabable moda de “las reuniones”: ¿explotación comercial de la nostalgia?, ¿falta de ideas en el sector musical? o ¿una buena excusa para disfrutar de grandes bandas y discos

Opiniones y matices habrá para todos los gustos, pero en el caso de Suede sí puede afirmarse que su vuelta es un regreso en toda regla. Al retorno a los escenarios desde el 2010 ahora se le suma su sexto álbum, Bloodsports, tras más de una década sin nuevas canciones de los ingleses –A New Morning, su último trabajo de estudio, data ya de 2002-. La pregunta es, ¿qué tienen que ofrecer Suede en el 2013?

Pues para empezar, canciones. Y es que el trío inicial con el que se abre Bloodsports es incontestable. Barriers nos devuelve a esa época de mediados-finales de los 90 con su coro inflamado de efecto inmediato. Snowblind muestra que aunque Bernard Butler no tenga intención de ser parte de la resurrección de Suede, con Richard Oakes a la guitarra también se puede llegar muy lejos. Riffs incandescendentes hilvanados con la siempre apasionada voz de Anderson en uno de los mejores cortes del disco. Y le sigue It Starts and Ends With You, elegida como primer single oficial, rematando el trío de apuestas ganadoras. Se les podrá discutir la originalidad, pero no de su capacidad de crear grandes temas que nos devuelven al apogeo del britpop décadas después y no sonar como una parodia de ellos mismos.

Sabotage supone el primer cambio de patrón, con una melodía que al principio parece prestada de The Cure y que se va transformando en casi una balada épica donde Anderson da rienda suelta a su faceta más romántica. For the Strangers también se mueve en esas coordenadas, pero las guitarras, con ese toque glam tan característico de la banda, son el contrapunto en el que Anderson se apoya a la perfección para ofrecernos uno de los temas más poderosos de Bloodsports.

Hit Me, elegida como segundo sencillo, nos devuelve a los Suede más inmediatos, la-la-las de Anderson incluidos. Suena a Coming Up en cada segundo, pero poco importa con un tema tan adictivo. Sin embargo, es el último corte del disco que nos ofrece la cara más jovial y radiante de Suede. Lo que queda de Bloodsports es su reverso más oscuro -y también más desigual-.

Y es que los ambientes descorazonadores, las letras más perversas/deprimentes y los temas más sosegados llegan en la segunda parte del disco. Sometimes I Feel I’ll Float Away es un poco desconcertante, con unas estrofas que no acaban de conectar con su estribillo marca de la casa o ese final arrebatado entre guitarras y los desesperados awaayyy de Anderson. A continuación viene What Are You Not Telling Me?, un baladón al piano y sonidos envolventes que podría pertenecer a los discos en solitario de Anderson, pero a la que ni siquiera la entrada de la guitarra en el último minuto la rescata de ser, quizás, demasiado afectada.

En cambio, Always tiene muchos más atractivos, pese a seguir la senda de desolación y relaciones tortuosas de este tramo del disco. El magnífico peso instrumental, su aroma de elegante misterio que se va tornando en desesperación, y la explosión de la canción a partir del minuto tres la convierten  en otro de los mejores momentos del nuevo álbum de Suede.

Pone el punto final a Bloodsports la solemne Faultlines, atmosférica y nuevamente melodramática, con ese piano en primer plano y mucho espacio para el lucimiento vocal de Anderson. Un cierre de disco que pone el acento en una de las dos caras que Suede muestran en Bloodsports: una, la de una banda capaz de reivindicar su legado en forma de vigorosas y directas piezas pop-rock “con su sello de fábrica”; otra, más romántica, reposada y sombría. Y pese a que este segundo tramo contenga algún que otro tema más prescindible, en su conjunto Bloodsports no es solo un retorno digno. Es un disco notable.

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