Publicidad

Still Corners, “Slow Air” (Wrecking Light Records, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

La Ruta 66, y los áridos paisajes desérticos de la Norteamérica más profunda, han servido de inspiración para muchas bandas, pero, para ser sinceros, no esperábamos que lo fueran de un grupo como Still Corners. Los londinenses se han mudado a los Estados Unidos, donde se han contagiado de todos esos sonidos que huelen a Road Movie, y se han olvidado de su lado más europeo. En su cuarto disco apenas aparece esa frialdad húmeda que reflejaban en sus anteriores trabajos, y sí nos encontramos con una calidez que le da un toque diferente a su música. Pero solo un toque, porque lo que hay aquí también se podría calificar de dream-pop, solo que ahora lo hacen con otros ingredientes.

Se podría decir que, el “slow” del título, está escogido a conciencia, porque estamos ante un trabajo denso y perezoso, en el que, buena parte de él, va una velocidad muy tranquila. Y es que, es cierto que parece un disco concebido para hacerse una ruta en coche por esos paisajes rojizos y montañosos de los Estados Unidos. Esto, unido a una steel guitar que aparece constantemente, y a sus características melodías ensoñadoras, hace que parezca que estamos ante una especie de Cocteau Twins tejanos. Lo malo es que, lo que podría haber sido algo interesante, termina siendo algo un tanto tedioso. La primera parte del álbum, en la que se comen buena parte de la minutaje del mismo, está formada por canciones excesivamente largas que resultan de lo más soporíferas. De hecho, tan solo consiguen despertar el interés con ‘The Message’ y ‘Black Lagoon’, los que, casualmente, son los dos singles principales del álbum.

Llegados a la mitad del disco, la cosa mejora un poco, y los Still Corners de antaño van apareciendo. O por lo menos los que no le tienen miedo a la electrónica. ‘Dreamlands’ resulta de lo más atractiva tras superar la primera parte del viaje, y casi te da un subidón cuando de repente se escucha una guitarra algo más sucia y potente. Pero es en ‘Whisper’ y ‘The Photograph’, que son más oscuras y minimalistas, donde aparecen los mejores Still Corners. Sobre todo la segunda, que cuenta con un final vibrante y épico. Incluso en ‘Fade Out’, la cual, por supuesto, acaba con un “fade out”, logran dar con un tema mucho más inspirado que los primeros cortes del álbum. Y todo, porque le meten ese puntito electrónico que falta en la primera parte.

No sabemos si tienen pensado quedarse mucho más tiempo viviendo en Estados Unidos, pero, por favor, si lo hacen, que se muden a un sitio que les inspire algo menos aburrido.

Valoración: 6,6

To Top