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Steve Gunn, “The Unseen In Between” (Matador, 2019)

Autor: | @sergiomiro

Tras su fichaje por el sello Matador en 2016, Steve Gunn ha ido recibiendo algo de la atención pública que hasta ese momento se le negaba, si bien aún dista mucho de disfrutar de una posición comercial a la altura de las alabanzas que le dedican muchos de sus ilustres compañeros de profesión (Lee Ranaldo, por ejemplo, es fan declarado; Kurt Vile le tuvo en su banda durante un tiempo; y el bajista de Dylan, Tony Garnier, quedó tan impresionado con él que acabó grabando todos los bajos de este nuevo disco). No en vano, la Rolling Stone le ha llamado “el mejor secreto del rock and roll”, una de las mejores ayudas que ha podido recibir para, justamente, dejar de ser un secreto.

Lo cierto es que si su anterior trabajo, “Eyes on the Lines, marcó casi un nuevo inicio para Gunn, este “The Unseen in Between” le sitúa en una nueva liga al revelarse como su trabajo más conciso e inspirado. Es de agradecer el empuje y el apoyo de su discográfica para que le dedicase un tiempo de tranquilidad a la composición y a los arreglos, una agradecida variante respecto al “aquí te pillo, aquí te mato” al que le había obligado hasta entonces la vida de músico precario en gira constante.

Las nueve canciones aquí encapsuladas son sólidas como una roca, sin fisura alguna, con un Gunn que quiere ir más allá de las medallas que siempre se le otorgan como guitarrista, para convertirse en un compositor de guante blanco. En ese encontrarse a sí mismo como creador, ahora que la ola buena le pilla entrado ya en la cuarentena, Gunn ha aprendido a quitarse los prejuicios hacia los temas estrictamente personales, lo cual le ha permitido afrontar –aunque sea de forma abstracta- asuntos como la muerte reciente de su padre y su decepción con esos compatriotas que anónimamente eligieron a Trump como su presidente.

Se trata de un disco de folk y americana, con predominancia de guitarras acústicas tocadas con impecable gusto. La preciosa ‘New Moon’ nos recibe con un juego entre el rasgueo de la guitarra y el contrabajo que recuerda a las tonadas trascendentales del “Astral Weeks” de Van Morrison, aunque la entrada de otros elementos como una hipnótica guitarra eléctrica con tremolo y un interludio de armónica nos llevan a lugares diferentes.

‘Vagabond’ ofrece el lado más sorprendentemente pop de Gunn, con unos arreglos de guitarra y teclado que se diría que son un guiño directo a Johnny Marr y concretamente a la inmortal ‘There´s a Light That Never Goes Out’.

Una de las gozadas del disco reside en la perfecta interacción entre Gunn y su banda, si bien piezas de desnudez acústica como ‘Stonehurst Cowboy’ y ‘Morning is Mended’ encajan perfectamente en la ecuación para una perfecta escucha íntegra.

Pero si hay una pieza que establece el equilibrio entre los valores que se afianzan en este trabajo y el lucimiento guitarrístico que solía esperarse de nuestro hombre, esa es ‘The Lighning Field’ (que toma su nombre de una instalación de Walter De Maria).

Valoración: 8,5

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