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Son Lux, “Bones” (Glassnote, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Son_Lux_Bones

Ryan Lott no tiene problema alguno en quitarse las etiquetas que desde la prensa intentan poner a su música: que si post-rock, que si alternative hip-hop, que si trip-hop… El de Denver no se casa con ningún estilo, y en un disco de Son Lux nos podemos encontrar de todo. En las bandas sonoras que ha compuesto este año, en las que demuestra que es capaz de contenerse, deja de lado los beats crudos y dota a su música de una buena dosis de sensibilidad. En cambio, eso no lo encontraremos en su nuevo trabajo, que es una pequeña locura, casi un sinsentido.

Bones” es un collage de sonidos en el que Lott prefiere jugar con sus cacharros y dejar de lado la estructura de lo que podríamos considerar una canción normal. Para este nuevo trabajo ha contratado a un batería y a un guitarrista, que bien podrían haber contribuido a hacer un disco un poco más convencional, pero no ha sido así. El ahora trío no se lo pone fácil al oyente, y cuesta una barbaridad adentrarse en su mundo. Uno puede ir picoteando cachitos de cada canción, pero se podría afirmar que no hay ni un solo tema redondo en todo el álbum. Por ejemplo, la épica y las ganas que le pone Lott a la parte cantada de  ‘Change Is Everything”, se difuminan por una falta de ritmo de la canción, en la que deja la base rítmica a cargo de unos beats rotos y sucios que molestan más que otra cosa. Más o menos, esa es la tónica general del disco, que le funciona mejor cuanto menos extraño se pone. Es el caso de ‘Flight’,  de ‘I Am The Others’, de esa especie de balada llamada ‘You Don’t Know Me’ o de ‘This Time’ y ‘Now I Want’, en las que mete unos coros femeninos muy interesantes.

Nadie les puede negar que saben lo que es crear un universo sonoro, en el que fusionan electrónica, épica y todo lo que se les pone por delante, pero, por norma general, se olvidan de lo más importante: de utilizar esos ingredientes para crear una canción.

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