Publicidad

Sharon Van Etten “Tramp” (JagJaguar / Pop Stock 2012)

Autor: | @indienauta

sharonvan

 

En lo que esperamos a que nos vayan llegando los nuevos trabajos de los “pesos pesados” (servidor tiene en la cabeza de su lista personal a M. Ward,The Shins y los inevitables Beach House), nos hemos ido encontrando con algún disco que, de tapadillo, se ha reservado plaza para cuando toque recopilar lo mejor del año. 


 

Esa aureola de trabajo importante es la que ya rodea a Tramp, el tercer trabajo de esta cantautora de New Jersey. Con su disco de debut (Because I was in love, 2007), y sobre todo con su breve pero intensa continuación (Epic, 2009) ya nos quedaba claro que tanto en su voz como en sus composiciones había un plus emocional y creativo que podían hacerla destacar dentro de una escena que anda sobrada de chicas sensibles. Y es ahora cuando parece que ha conseguido juntar todos los factores para ascender un par de categorías de golpe.

 

Si entramos en la –a veces, banal- clasificación en función del género, podríamos otorgar a Van Etten un rango similar al que en estos momentos ocupa Feist: original sin pasarse de lista, entregada sin pecar de sobreactuación (¿Estás escuchando, Florence Welch?), y con la capacidad de encontrar equilibrios entre la rugosidad y el preciosismo.

 

Como ejemplo, válganos el primer single, Serpents, que al principio puede apuntar a un terreno similar al de Lana Del Rey y susVideo Games, pero no tarda en despegar hasta llegar a un paroxismo musical con el que no podría ni soñar la mentada chica de moda.

 

Los fans de Radiohead harían bien en asomarse a canciones como Give out o Get in line, que casi parecen baladas de las sesiones de Kid A (incluso uno diría que Van Etten fuerza intencionadamente su voz para acercarse a los característicos lamentos de Thom Yorke).

 

Pero si hay un tema que nos ha ganado el corazón es el delicado We are fine, una delicia acústica enriquecida por el gran Zach Condon (Beirut). No es esta la única colaboración de un disco en la que también se dejan caer miembros de The Walkman y, sobre todo, The National (Aaron Dessner, guitarrista y compositor principal de la banda, se encarga de la muy orgánica producción).  

 

Con todos estos referentes mencionados, cualquier indienauta avezado deducirá que no estamos, precisamente, ante un disco festivo. De hecho, Tramp (“vagabunda”) coge su título de la sensación de desamparo sentimental en la que se encontraba Van Etten durante el proceso creativo de este proyecto. Sin embargo, y aunque en su rectísima final roza el riesgo de excederse con el miserabilismo, la sensación general que deja Tramp no es tanto la del llanto desesperado, sino más bien la del abrazo que te ofrece quien sabe lo que es pasarlo mal,   

 

En un notable gesto hacia el oyente, Van Etten incluye entre los créditos del disco un listado de “escuchas recomendadas” en el que podemos encontrar nombres como Wye Oak, Megafaun, Kurt vile, The War on Drugs, Bon Iver, Scary Mansión, o sus colaboradores The Nacional y Beirut. Debe de sentir bien saberse en todo el derecho de ser incluida en semejante pandilla.

 

 

 

To Top