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Seamus Fogarty, “The Curious Hand” (Domino, 2017)

Autor: | @sergiomiro

El irlandés Seamus Fogarty es de los que se salen de la norma. De hecho, resulta más fascinante cuanto más se aleja de lo que cabría esperar de un cantautor de raíces al uso. Fogueado en la escudería del sello Fence, donde King Creosote y otras musas afines dieron la vuelta al folk británico de las últimas dos décadas, Fogerty eleva la apuesta desde la posición aventajada que le proporciona Domino Records, con quienes se estrena con este “The Curious Hand.

El disco, en esencia, rezuma signos de identidad irlandesa, en la personalidad de su autor, en las referencias de muchas letras, y en ciertos aspectos tradicionales en arreglos e instrumentación que nos pueden llevar a engaño. De hecho, los violines y los vientos de madera del tema que abre el disco, ‘Short Ballad for a Long Man’ apuntan hacia una dirección relativamente conservadora que sobre la marcha es corregida con la siguiente pieza, ‘Heels over Head’, más propia de un compositor dado a la aventura como Damien Jurado.

Es ahí cuando nos damos cuenta de que Fogarty nos invita a viajar mucho más allá de sus confines, haciendo referencias a Londres, Timbuktu y hasta al planeta Jupiter. La propuesta cobra músculo con soniquetes varios, grabaciones de campo (conversaciones de pub, un concurso irlandés de ruidos, entre otros interesantes añadidos de “spoken word” al mosaico musical) y otros experimentos, llevados a extremos intrigantes y sugerentes en las dos piezas instrumentales ‘St. John´s Square’ y ‘Tommy the Cat’, todo ello perfectamente digerido por la producción del siempre acertado Leo Abrahams.

Nada de esto tendría sentido si no predominase un compositor con voz propia y que sabe encontrar el giro adecuado para que cada canción seduzca y emocione. En la pieza final, ‘Number 1’, Fogarty canta “Encontrar a una buena mujer es como componer una buena canción: primero suena maravillosa, pero pronto algo va mal”. No es que le deseemos una turbulenta vida sentimental, pero si nos dejamos guiar por lo escuchado en este disco, esa doble búsqueda de la relación y la canción perfecta, está dando de sí un material de primera división.

Junto con el también notorio “Peasant, de Richard Dawsom, puede que estemos ante la mayor alegría que nos ha dado el folk británico alternativo este año.

Valoración: 7,9

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