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Sea Lion, Desolate star (Turnstile 2015)

Autor: | @sergiomiro

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Linn Osterberg (también conocida como Sea Lion) quiere ser una artista de rock. Así lo ha declarado a quien le pregunta por ello, pero eso es algo que jamás imaginarías si la conoces a través de este Desolate stars, un auténtico muestrario del folk más suave y placentero que escucharás este año. Es más, el formato circular de sus composiciones, y el peso de las hipnóticas atmósferas, nos hace pensar en una versión acústica y casera de algunos preceptos del post-rock o la música ambient.

Son canciones que no van a ningún sitio en concreto ni lo pretenden, que dan más peso a lo que sus ventanillas nos dejan ver durante el trayecto. Ya la Intro que abre el disco nos mece con un ligero ruido estático que da la mano sin molestar al arpegio casi imperceptible que sostiene He wears a smile. La hermosa Ghostland (el tema que sirvió de tarjeta de presentación mediática del disco) alberga el sonido del mar en su interior, como si fuera un instrumento más, lo cual unido a los suaves aullidos al final de If my baby viene a demostrar la compatibilidad entre el trabajo de Osterberg y el lado más amable de la naturaleza.

Son tan solo 25 minutos de disco donde nos queda claro que la sueca posee una voz con encanto, así como la capacidad de trascender lo que cabría esperar de una chica armada casi únicamente de una guitarra (el piano de Room aporta un ligero respiro sonoro, a la vez que propicia las posibles comparaciones con Cat Power que puedan aparecer).

Pero ojo, que esto solo se trata de una carta de presentación, grabada en el propio cuarto de Osterberg con la única ayuda de un puñado de aparatos y un valioso pedal de reverb. Si le damos tiempo para crecer y un poco de presupuesto, quizás veamos a esa rockera que dice llevar dentro. Como dato hay que tener en cuenta que graba para el sello Turnstile, donde también se publicaron aquellos primeros trabajos que nos hicieron pensar que Perfume Genius no saldría de sus sensibles baladas de piano. A oídas de lo que pasó después, todo es posible.

 

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