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SBTRKT, Wonder where we land (Young Turks 2014)

Autor: | @sergiomiro

SBTRKT

Da la impresión de que los tres años transcurridos desde el debut de SBTRK han servido para que los argumentos musicales allí expuestos se hayan colado en el ADN de la mayor parte de los artistas de electronica que hoy consideramos “esenciales”. Incluso ha dado tiempo para que Jessie Ware, quien se paseó por ese disco casi de puntillas, mediáticamente hablando, se haya convertido en una de nuestras divas más valoradas.

Desde su nuevo estatus, Ware vuelve para colaborar en el segundo disco de SBTRK, reglándonos una maravillosa pieza de soul gélido con unos toques de jazz en las teclas, mezcla que inesperadamente funciona de maravilla. Y esa es una de las características de Wonder where we land, que destila pasión por la música en su más variada generalidad, independientemente de si un estilo es más o menos vigente, o si las diferentes piezas musicales están destinadas a encajar entre sí.

Recordemos que SBTRK nació como un enigma enmascarado mediante el cual el DJ londinense Aaron Jerome pretendía sustraer cualquier distracción que la identidad personal pudiera imponer a la música. Ahora, al igual que le pasa a Ware, Jerome ha elevado su estatus hasta la primera división de creadores influyentes, por lo que su concepto inicial tiene que revisarse en algunos aspectos y ceder ante algunos caminos impepinables en la industria musical de cierta altura, pero eso no implica que nuestro hombre ceda a la tentación de simplificar su mensaje o de caer en la esclavitud del hype continuo.

Así, la lista de invitados incluye alguna presencia de las que llaman la atención, pero también regresan algunos de los nombres que ya estaban ahí para hacer grande a SBTRK, como su mano derecha Sampha, quien vuelve a regalarnos los mejores momentos del disco, desde una desgarrada interpretación vocal en la desnuda If it happens (que podría haber sido literalmente destrozada en la garganta de cualquier cantante de la escuela X Factor / The Voice, etc…), hasta una atmosférica interpretación del tema que da título al disco, entre Massive Attack y The XX.

Más anecdótica como composición, pero igualmente llamativa es Gon Stay, también con Sampha, que saca oro de una omnipresente línea de bajo que parece sacada del Graceland de Paul Simon.

New Dorp, New York no es lo que cabría esperar de Ezra Koenig, pero funciona como curiosa apropiación del after-disco en la mejor onda de LCD Soundsystem.

Otra colaboración del indie llega en Voices in my head, donde el rapero A$AP busca su flow en medio de una base musical nada obvia (¡excelente batería!) elaborada por Warpaint.

Por si a alguien le quedase duda de las habilidades de Jerome como productor y programadores, el disco suelta de vez en cuando alguna pieza instrumental como Lantern, donde prácticamente con la única ayuda de sonidos sintetizados consigue crear una tensión impactante.

 

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