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Savages “Silence Yourself” (Matador Records/Pop Noire 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

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Vivimos en la época -larga ya- del cinismo y del “postureo”, un tiempo en que en la música, como tan acertadamente decía Bobby Gillespie de Primal Scream en una reciente entrevista para Topman magazine ‘no hay sentimiento de revuelta o resistencia en el arte en este momento’. Para él vivimos en un período muy  extremo, pero que no parece estar reflejado en la música y el arte. “Parece que la gente está dormida o anestesiada, o simplemente les da igual”- añade. Y entonces van y aparece este cuarteto femenino, convertidas en toda una sensación en su país, dispuestas a dar un golpe en la mesa. De hecho ya lo han asestado. Se llama “Silence Yourself” y es un tremebundo k.o. técnico.

Poner un poema en la portada del álbum, el gesto serio y la imagen andrógina les podría poner en una situación muy delicada. Tienen todos los números de ser acusadas de ¿insufriblemente pedantes? Pero en cuanto Shut Up surge -tras un fragmento extraído del film Opening Night de Cassavetes”- rugiente y amenazadora, las elucubraciones se acaban.

Esto es post-punk claustrofóbico que sin duda bebe de los ochenta –Siouxie and the Banshees, Killing Joke, algo de Bauhaus y por supuesto Joy Division– pero tan vivo, tan auténtico -no hay una sola palabra escupida por su cantante Jehnny Beth en este disco que no suene inapelable- que a veces asusta, y que habla, furioso, de alienación y miseria social. Exige toda tu atención, y si no se la das, la va a obtener igualmente. Avisamos que no hay rincón en el que esconderse. Solo hay una cosa que hacer. Subir el volumen y escucharlas.

Siguiendo la metáfora pugilística, Savages pone toda la carne en el asador en el primer asalto. Para cuando te hayas recuperado del arrollador primer golpe, la banda ya habrá descargado sobre tí I Am Here y City’s Full, viscerales, mostrando una banda convencida de que lo han venido a decir, sonando tan creíbles que a veces dan la impresión -esos silencios seguidos de desarrollos sobre los que Beth se deja la vida- de estar oyéndolas tocar en directo.

Contra las cuerdas y pidiendo desesperadamente que suene la campana, Strife parece tomarse un primer respiro. Decimos solo parece porque es posiblemente uno de los mejores temas del álbum. Menos directo y punk, más intrincado y sugerente, las abrumadoras atmósferas creadas por las guitarras de Ayse Hassan y Gemma Thompson ganan peso específico y la canción muta en varias piezas dentro de ella misma. En cambio, y pese a mostrarse igualmente grisácea y desoladora, Waiting for a Sign, uno de los dos temas lentos del disco, es quizás también su momento menos destacado, y donde la voz de Beth recuerda más poderosamente a la de Patti Smith en su versión más doliente.

Tras la instrumental y prescindible Dead Nature, Savages vuelven al combate con la espectacular She Will, moviéndose con inspiración por lo mejor del rock oscuro de los ochenta. Le sigue No Face, más cruda pero sabiendo conjugar los instantes espídicos con los fragmentos de calma tensa a los que Hassan y la batería Fay Milton contribuyen decisivamente.

Tras la brevísima, sucia y descarnada Hit Me, llega otro de los momentos estrella de Silence Yourself. Nos referimos, claro está, a Husbands. Menuda canción. La elíptica melodía de guitarra, acelerándose amenazadoramente antes del estribillo, el ataque final, las sacudidas de la batería y la interpretación de Beth, entre teatral y febril. Espeluznante.

Y cerrando la batalla llega Marshal Dear, con el piano apareciendo por primera vez y Jehnny Beth ofreciendo una nueva faceta de su repertorio, la de crooner surgida de una retorcida película antigua. El tema está en las antípodas del resto -esas trompetas finales- y sin embargo sirve de refrescante contrapunto en el disco y amplía la “paleta” sónica de Savages de forma sorprendente.

¿Debut del año? Aunque no es un disco perfecto, cuesta creer que no lo vaya a ser. Pero quizás sea más importante todavía pensar lo que nos puede aguardar en los próximos años con este cuarteto. No las pierdan de vista -ni en directo, palabra-.

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