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Satellite Stories, “Vagabonds” (XYZ, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

satellite stories

El norte de Europa es una de las zonas más productivas en cuanto a grupos de pop se refiere. Normalmente son los suecos y los daneses los que se llevan el gato al agua y los que logran traspasar sus gélidas fronteras, pero de vez en cuando se cuelan algunas bandas de Noruega (ahí están Kings of Convenience y todos sus satélites) y Finlandia. De este último país proceden Satellite Stories, un grupo que, tras conquistar su tierra, ahora desembarca en el resto de Europa con “Vagabonds”, su tercer trabajo.

Este disco es el resultado de estar girando por medio mundo durante los últimos dos años (por eso lo han titulado “vagabundos”). Lo muy rodadas que tienen las canciones se nota nada más darle al play. Con una producción clara, en la que no esconden ninguna de sus referencias (ni falta que hace), los de Oulul, la ciudad más grande del norte de Finlandia, se mueven entre el pop deudor de los primeros Coldplay, los ritmos acelerados y a veces bailables de Two Door Cinema Club y Bombay Biclycle Club -el disco está producido por  Simon “Barny” Barnicott, que ha colaborado con estos dos últimos grupos, y bandas como Arctic Monkeys o Kasabian– y la épica de los mejores M83. Así de claro lo tienen, y así de claro lo hacen. Sus canciones están llenas de estribillos que entran a la primera, y con ellas no hace falta comerse mucho la cabeza. Prueba de ello son las juguetonas ‘Polarized’, ‘Heroine’, ‘Painted’ o ‘Round and Round’, que son de esos temas que ponen patas arriba el escenario de un festival de verano. Algo así como unos Passion Pit mucho más pop.

Los finlandeses no son sólo un grupo con el que pasar una divertida noche de viernes; también tienen su hueco para temas más serios y melancólicos. Es el caso del que da título al álbum y lo presenta. Aquí es donde más se nota su fijación por la banda de Chris Martin, con la que comparten las escalas épicas de guitarra, y los estribillos que van al grano. Junto a ella podríamos meter ‘Heartbeats’ y ‘When Love Became’, que son un par de “baladas” sencillas, pero tremendamente funcionales. Aunque de su faceta más “relajada”, es ‘Campus’, con su pegadizo silbido, la que se lleva la palma. Demuestran así que se desenvuelven con facilidad en una buena cantidad de estilos. Eso sí, siempre con la meta de entretener a su público. Al fin y al cabo, eso es el pop.

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