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Sam Vance-Law, “Homotopia” (Caroline/Music As Usual, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Aunque ha nacido en Canadá, Sam Vance-Law lleva años residiendo en Berlín, ciudad en donde se ha convertido en una rara avis de la música alemana actual. Primero, por la temática de sus letras, abiertamente gays y que huyen de los tópicos del género. Y es que, el mismo confiesa que estaba harto de que solo se hablará de la victimización y el orgullo de la comunidad gay, que él prefería hablar del día a día del mundo homosexual. Y segundo, porque, con su voz de barítono, y su preferencia por el pop orquestal, está más cerca de The Divine Comedy que de la gélida música germana. Es más, estamos ante un álbum de debut bastante cálido y alegre. Ideal para la época estival que viene.

Homotopia” es un disco de amor, o de alguien que, por lo menos, trata de encontrarlo. Solo hay fijarse un poco en las letras de las dos canciones que lo abren. En la primera, la delicada ‘Wanted To’, se muere de ganas por bailar con su compañero de clase en el baile de promoción. Y en la segunda, donde se pone un poco más épico, se quiere casar con un chico que ha conocido en una discoteca. Dos canciones que reflejan muy bien eso que decía Vance-Law de que quería hablar de los problemas del día a día de la gente gay. Es más, hay veces que lo hace de forma más contundente, como en la acelerada ‘Faggot’, donde sí que se pone más reivindicativo, y deja claro que él es gay y que nadie le tiene que decir cómo vivir su vida.

Uno de los aciertos del debut de Sam Vance-Law es la facilidad que tiene para sacarse de la manga hits de indie-pop. Ahí están las maravillosa ‘Prettyboy’, donde nos habla del típico chico que gusta a chicos heteros, chicas y, por supuesto, a los chicos gays. O esa divertida oda al narcisismo llamada ‘Narcissus 2.0’. Además, de ‘Gayby’, en la que se convierte en un Stephin Merritt un tanto más alegre. Aunque, probablemente, su canción más completa sea ‘I Think We Should Take It Fast’, en la que empieza dándolo todo yéndose al afro-pop, y acaba tirando hacia el mundo más épico y orquestal. Y todo esto para contarnos el cuelgue con un ligue de una noche. Maravillosa.

Sencillo, directo, entretenido, bonito…el debut de Sam Vance-Law es un disco para disfrutar sin complejos, en el que el canadiense/alemán demuestra que su propuesta puede resultar de lo más atractiva.

Valoración: 8

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