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Reina Republicana “Reina Republicana” (Limbo Starr 2011)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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No es ningún secreto que Reina Republicana es una de las bandas más prometedoras de este país, y que este debut es uno de los discos nacionales más esperados del año. Todo gracias a esos temas que nos han ido soltando con cuentagotas a lo largo de este 2011: primero con la maravillosa La Reina que nos dejaron en un split con las costarricenses Las Robertas; y después con Clonidina, su primer single donde ya dejaban ver su eclecticismo a la hora de elegir sus influencias.


A pesar de debutar con este trabajo, los miembros de Reina Republicana son unos viejos conocidos de la escena indie española: Israel Medina formó parte de Half Foot Outside –una de las mejores bandas de indie-rock que ha dado este país– y también tuvo un breve paso por Los Planetas como bajista. Con muchas ganas y con muchos amigos –han colaborado Guille Mostaza de Ellos o Banin y Florent de Los Planetas–, los de Pamplona han rendido tributo a sus bandas favoritas de siempre, con diez canciones en las que podemos encontrar un poco de todo. Probablemente, la influencia más evidente sea la de The Jesus & Mary Chain y My Bloody Valentine, pero también se dejan ver por aquí Phil Spector, mucho de las preciosas melodías de The Beach Boys e, incluso, un poco de bossanova (Mar Diamante es una joya). Vamos, que no hay quien se aburra con este trabajo.

Empiezan fuerte con Que no cunda el pánico y la nueva versión de La Reina –a mediados de este verano tuvieron cambio de cantante y han regrabado las canciones antiguas–. La primera es una canción apocalíptica en la que un piano a lo Brian Wilson va dando paso a un muro de guitarras, teclados e instrumentos de cuerda que suben y suben hasta llegar a la épica más rotunda. Qué decir de La Reina, ese caramelo de indie-pop ruidoso que se ha convertido en uno de los hits patrios de este año, muy merecidamente. La tónica del disco sigue más o menos igual, intercalando preciosos temas con aires sixties –La Ciudad Ardiendo o ese homenaje a las bandas de chicas que es Mala Memoria–, con endiablados dardos de pop ruidoso como Dime qué vas a hacer o Clonidina, que ya conocíamos, y que es uno de los mejores tributos que se han hecho a la banda de Kevin Shields en este país.

Mención aparte merecen las dos canciones que cierran el álbum, ya que si no fuese porque el disco está lleno de temazos, se podría decir que se han dejado lo mejor para el final. En Los días ya no iluminan, no se cortan un pelo y fusilan a los hermanos Reid con un talento y una personalidad envidiables, y en Verano vuelven a sorprendernos con otro épico y emocionante tema, que es el broche de oro perfecto para cerrar un disco tremendamente entretenido. Sin duda alguna, como he comentado antes, estamos ante uno de los mejores trabajos nacionales de 2011.

 

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