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Real Estate, “In Mind” (Domino Records, 2017)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Si hay un grupo que sabe lo que es hacer pop fresco y directo con los ingredientes de siempre, ese es Real Estate. La banda de New Jersey ya lleva unos cuantos años dejándonos discos llenos de canciones irresistibles y cálidas, en las que la sencillez es una virtud más. A ellos no les hace falta andarse por las ramas, con un par de acordes de guitarra limpios, y una buena melodía, ya consiguen su propósito. La prueba es que, en este nuevo trabajo, cuando se salen de ahí, es cuando menos aciertan. Y aun así, no lo terminan de hacer mal.

In Mind” es el primer trabajo que graban sin Matt Mondanile, que dejó la banda hace un año para centrarse en Ducktails, su otro proyecto. Pero la verdad, y a pesar de que era uno de los compositores principales, apenas se nota. Puede que ahora estén un poco más densos en según qué temas – ‘After the Moon’ y ‘Two Arrows’ resultan un poco cansinas-, pero no han perdido el toque para las buenas melodías.

Siempre con la mirada puesta en The Byrds y The Beach Boys, los norteamericanos vuelven a fabricar otra colección de canciones que enamoran a la primera escucha. Es imposible resistirse a ‘Darling’, y sus teclados ensoñadores; no dejarse llevar por la energía que desprende ‘Stained Glass’, o empaparse del buen rollo que contagia ‘White Light’. Incluso, en ‘Diamond Eyes’, donde están menos evidentes que de costumbre, y se van hacia el folk, nos conquistan a las primeras de cambio. Además, tiene un aire a Yo La Tengo que les sienta muy bien.

Otra buena razón para darle unas escuchas a este trabajo, es el tono relajado que presentan algunos cortes. Parece que han querido adelantarse el verano, y hay dos o tres temas que bien podrían ser la banda sonora perfecta para cualquier atardecer playero. Están esa preciosa bossanova llamada ‘Time’; la delicada y preciosista ‘Same Sun’, y ‘Saturday’, con la que cierran el disco inyectando otro chute de buen rollo.

Si no fuera por esos dos o tres temas en los que se van un poco por las ramas, diría que estamos ante uno de sus discos más redondos, pero, ese par de “fallos” (siempre entre comillas) le restan unos pocos puntos.

Valoración: 7,9

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