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Prinzhorn Dance School “Clay Class” (DFA – Coop 2012)

Autor: | @indienauta

Prinzhorn-Dance-School

Llevar el distintivo de "Dance School" en tu nombre, y grabar para el sello DFA (ya saben, la base de operaciones de Tim Goldsworthy y James "LCDSoundsystem" Murphy) debería abrirte los maletines de cualquier DJ con un mínimo de pedigrí. Se supone que la cosa tiene que ir de mover el esqueleto con actitud, ¿no?.


A poco que uno se adentre en la música de este dúo de Brighton, comprobará que cualquier baile a su son ha de amoldarse a bases instrumentales que se construyen y deconstruyen de manera casi caprichosa, sonidos áridos, y acentos de bombo que se escapan de su "four on the floor" habitual para ubicarse allá donde las melodías los sitúen. Vamos, que como baile nos puede quedar bastante artrósico, pero como manifiesto musical ofrece bastante que rascar. Y eso que, en comparación con su disco de debut -publicado hace ya cinco años-, este segundo trabajo de Prinzhorn Dance School es casi hasta festivo. Siguen plegándose a la filosofía del "menos es más", y rara vez acumulan más de tres instrumentos sonando al mismo tiempo (normalmente un bajo, una guitarra cortante y una batería seca a la que parecen haber desprovisto de cualquier cosa que pueda parecerse a un platillo). Sin sonidos electrónicos aparentes en su arsenal, lo que sí sostiene su licencia de maestros en esta "escuela de baile" es el gusto por la repetición obsesiva de patrones, aunque el resultado invite más al desahogo nervioso que al hedonismo.

Sobre ese manto musical, Tobin Prinz y Suzie Horn combinan tareas vocales, cantando -más que antes- y gritando consignas que, en estos tiempos de desencanto y convulsión social parecen tener un propósito casi político (atención a títulos como Crisis team y a letras como ésta de Usurper : "Usurpador, sustituto / es cíclico, es circular, es la condición humana / así que coge tus cosas y vete")

 

 

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