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Pond, Man It Feels Like Space Again (Modular, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Pond no se les puede acusar de subirse ahora al carro de la psicodelia que tan de moda está últimamente (llevan años en él), pero sí de haberse estancado en ella. Desde que sacaron su primer disco, allá por 2009, han buceado a fondo por el rock psicodélico, y escuchar su extensa discografía (seis discos en seis años) produce un empacho considerable de líneas de teclado estridentes e interminables paisajes de guitarra. En este nuevo trabajo, al menos, nos libramos un poco de ese empacho.

Man It Feels Like Space Again” no empieza nada mal con ‘Waiting Around For Grace’, donde se ponen un poco más electrónicos. Es curioso que hayan dado este paso, que se asemeja un poco al que acaban de dar Tame Impala en su nuevo single. ¿Se estarán espiando mutuamente Kevin Parker y Nick Allbrook? No sería nada descabellado, teniendo en cuenta que son de la misma ciudad y que Parker estuvo tocando con Pond antes de irse definitivamente con Tame Impala. El caso es que los ritmos electrónicos no les sientan nada mal, y este tema y otros que se van hacia el mismo rollo, como ‘Elvis’ Flaming Star’ y ‘Zond’, consiguen que uno se olvide por un rato de tanto rock psicodélico. Pero los de Perth no quieren ponerlo fácil.

A medida que van pasando los minutos, los australianos van volviendo a las andadas, y, por momentos, el disco se hace casi insoportable. Es el caso de ‘Heroic Shart’ y su estridente final, que no tiene ni pies ni cabeza. O de la pereza que da una balada como ‘Sitting Up On Our Crane’, en la que habrían estado más acertados si no se hubieran ido hasta los seis minutos (¿realmente necesitaban hacerla tan larga?). Pasa lo mismo con el tema que cierra el álbum y le da título, donde le dan vueltas a lo mismo durante más de ocho minutos. No es que hacer canciones largas sea un sacrilegio, pero cuando a partir del minuto tres o cuatro ya no tienes nada más que decir, es mejor que acabes cuanto antes. Por eso están más acertados en temas como ‘Medicine Hat’, que funciona perfectamente con sus cuatro minutos y que, junto al funk de ‘Outside Is The Right Side’, es lo mejor de la parte final del álbum.

Se agradece el intento de irse hacia otros caminos pero, de momento, es insuficiente porque se han quedado a medias.

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