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Panda Bear, Panda Bear Meets The Grim Reaper (Domino, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Noah Lennox ha dado muestras de sobra de que es el miembro con más talento de Animal Collective. Mientras sus compañeros de banda deciden hacia dónde van a ir en su nuevo trabajo, y se olvidan del muy irregular “Centipede Hz”, él se ha sacado de la manga un trabajo inteligente y realmente cautivador. Y es que el músico de Baltimore (afincado en Lisboa) ha sido muy listo y, poco a poco, ha ido adaptando su sonido hacia terrenos mucho más pop. Él mismo se ha encargado de decir en las entrevistas promocionales de este disco que ha buscado centrarse en los estribillos y olvidarse un poco del resto de la canción. Pero no ha cambiado del todo su sonido: ahí siguen sus voces dobladas con múltiples ecos y su visión tan particular a la hora de construir canciones. El principal cambio es que, ahora, son accesibles.

Junto a Sonic Boom, que le ha ayudado en la producción, Lennox ha creado un disco conceptual en el que refleja una especia de trilogía de la muerte –la pérdida o ruptura, el limbo posterior, y la nueva vida tras superar lo anterior–. Todo estas sensaciones se van sucediendo a lo largo de los 50 minutos que dura el álbum, para el que musicalmente se ha fijado en los ritmos hip-hop de los noventa. De hecho, creo que no me equivoco al decir que el ritmo de ‘Crosswords’ es prácticamente el mismo que el del ‘Set Adrift on Memory Bliss’, de P.M. Dawn, aunque él confiesa que su mayor influencia a la hora de crear este trabajo fue el remix que hicieron DNA del ‘Tom’s Diner’ de Suzanne Vega. Por supuesto, estas influencias están pasadas por su batidora particular y, en muchos casos, no son nada evidentes; pero unidas a su nueva obsesión por los estribillos, hacen que algunas canciones como ‘Mr Noah’ o ‘Butcher Baker Candlestick Maker’ te enganchen las primeras de cambio. Incluso es fácil enamorarse a la primera escucha de los siete minutos de ‘Come To Your Senses’. Por no hablar de esa pequeña joya llamada ‘Selfish Gene’, en la que no hay miles de samplers, ni capas y capas de ruidos: tan solo su voz (sin apenas efectos) y un teclado.

Curiosamente, es en el single, ‘Boys Latin’, donde menos se aleja de su anteriores trabajos. Nos deja una de sus típicas canciones; esas en las que se le van de las manos los ecos de las voces. Aún así, no está mal del todo, y resulta menos mareante que en otras ocasiones. Además, lo compensa con una bonita ‘Tropic Of Cancer’, donde también acaba doblando las voces, pero más calmadamente y con un arpa de fondo, que produce una sensación absolutamente relajante. Todo lo contrario ocurre en ‘Principe Real’, en la que vuelve a maltratar su voz en un tema con un ritmo contagioso y un estribillo de lo más pegadizo. Es una lástima que no la haga mucho más limpia; le hubiera quedado mejor.

Por fin Noah Lennox ha creado un gran disco de pop, en el que hay que escarbar mucho menos a la hora de buscar una melodía y en el que es fácil encontrarse con un estribillo chulo.

 

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