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Pacífico, Muévete (El Genio Equivocado 2016)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

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Muévete. Vitalidad, urgencia, guitarras ahora nerviosas, ahora ensoñadoras, y estribillos «impepinables», de esos que hacen salir el sol y las sonrisas. La receta de los barceloneses Pacífico, el último fichaje de El Genio Equivocado, no es precisamente nueva. Pero en esta época de Auto-Tune, cinismo, y legiones infinitas de grupos esperando su turno para enseñarte lo bien que han recreado, por enésima vez, la banda sonora de Drive, este debut se agradece sobremanera. Como maná caído del cielo. O cómo adictivo indiepop, que para el caso es lo mismo. Lo repasamos.

Pergeñado por una banda que en realidad es una suerte de «súper grupo», con miembros de los extintos Los Claveles, Jessica and the Fletchers, Papa Topo o Sonny and the Sunsets —anteriormente Kana Kapila también—, Muévete es un disco sin aristas, inmediato, no solo por su brevedad —veinte minutos, apenas tres canciones superan los tres minutos— y transparente, como la canción titular del álbum, encargada de abrirlo por todo lo alto. Línea de bajo bombeando, guitarras que repiquetean por encima, teclado que dibuja «puntos de fuga» y un estribillo tan sencillo como colosal. Dos minutos. Para qué más. Un pedazo del indiepop más contagioso.

Más reposada y vacilona se presenta El cielo de Madrid … que acaba por debajo del minuto antes de que podamos formarnos una opinión sobre la letra de «sueños turbios» y la peculiar interpretación vocal de Miguel Rojas. No pasa nada, porque llega rauda La casa del lago, una de las piezas estrella del disco, con un deje de surf-pop delicioso, tonos en sepia, teclados ululantes, evocadores coros y otro estribillo «noqueante».

Cambio de tercio con Cerca del campo de batalla, más áspera y esquiva en su letra y su ritmo a contracorriente, de viaje por polvorientos territorios maños que inspiran a reflexiones oblicuas, aunque ni fondo ni forma alcanzan a rematar lo que insinúan. Pero rápidamente nos topamos con el vital contrapunto de Rosario, elegida como adelanto del disco. Bailable, fresca, espídica, radiante. Exuberancia indiepop en estado puro.

Arrancamos el segundo tramo de Muévete, algo más introspectivo, con Zapatos de color azul. Hemos bajado el ritmo, pero a cambio Pacífico nos ofrece una de sus canciones más completas. Delicada y preciosista —ese xilófono, esas brumas, esos dulces coros femeninos— en su forma y, sin embargo, más oscura —por no decir amarga—, en su letra. Le sigue Blanda oscuridad, otro acierto, a medio camino entre la anterior —¿habla del crimen de Cuenca?— y sus momentos de indiepop más rotundo y directo, con un último minuto soberbio, inflamable.

La instrumental Buen pastor precede a la desenfadada El asesino dentro de mí, sincopada y con aires rockabilly, con un final a lomos del teclado que promete muchos bailes en directo. Y sin perder la ligereza, cerramos el disco recuperando la velocidad con Mejor acelerar, una guitarrera oda a la carretera, a las aventuras —¿o quizá a las huidas?, la letra se las trae— desenfrenadas y, sobre todo, a pasar página. Un certero colofón para este «chute de euforia» en forma de disco que se han marcado Pacífico. Gran debut. ¡A moverse!

Valoración: 7,7

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