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Oviformia SCI, Hablamos de nosotros (Elefant 2014)

Autor: | @sergiomiro

Oviformia

Señores exploradores del mundo: sigan buscando, que un día aparecerá el Santo Grial, la piedra filosofal, o cualquier tesoro de esos que se suelen dar por imposibles. Al menos, ese es el impulso optimista que recibimos al conocer la fascinante historia de Oviformia SCI y su inesperado desenlace. 30 años después de su periodo activo, nos llega su primer disco recogiendo unas grabaciones que los propios componentes del grupo daban por desaparecidas.

Oviformia SCI vivieron la Movida en primera fila, codeándose con todos los sospechosos habituales y dejándose ver, no solo en las salas de conciertos pertinentes, sino también en alguna que otra galería de arte que acentuaba su ya marcado aire conceptual y “punk-telectual”.

También salían por la tele – con apoyo especial de Jesús Ordovás en su programa “Esto no es Hawai”– y llegaron a hacer vídeos que eran puro moderneo y que han vivido una segunda juventud gracias a Youtube. Hasta contaban en sus filas con un involuntario gancho mediático, ya que Clara Morán Calvo-Sotelo fue primero “la sobrina rebelde del Presidente” y luego “la hija rockera del Ministro de Exteriores”. El grupo no se sentía incómodo con la frivolidad, aunque lo de que les llamasen rockeros encogía sus corazoncitos tecno, y Clara prefería centrarse en el complejo arte de programar sintes.

A pesar de estar tan el en el ajo y de contar con canciones de gancho e impacto como Hablamos de nosotros, Mi teletipo o Fashion magazines, el grupo nunca despegó definitivamente en términos industriales. Ni siquiera llegaron a publicar jamás un disco, lo cual da más mérito al estatus de culto que acuñaron en sus años de actividad y que se incrementó a medida que pasaban las décadas desde su desaparición. Sí que hubo algún interés de discográficas, pero ellos eran tan suyos que se negaban a firmar nada si no les garantizaban que las grabaciones que hicieran estarían producidas por alguien de la talla de Trevor Horn (por aquel entonces, el productor más caro del mundo).

También hubo interés en los últimos años por reeditar su obra (o mejor dicho, editarla por vez primera en formato profesional), pero hemos tenido que esperar hasta ahora, cuando han aparecido milagrosamente unas grabaciones en estudio hechas para los videoclips del grupo, unidas a alguna maqueta y al registro de una actuación en directo en una galería de arte.

Escuchando este material con orejas del s.XXI, resulta casi increíble que en la España ochentera que conocemos hubiera una banda que sonase así, por mucha modernidad que se estilase en la Movida. Ellos querían ser una mezcla entre Bowie y Kraftwerk, y sin llegar a lograr eso, sí que produjeron un sonido tecno absolutamente personal y lleno de actitud. En sus letras también se vislumbraba el futuro, con la casi obligatoria obsesión por la tecnología de la época.

Curiosamente, casi ninguna de esas referencias tecnológicas suena especialmente obsoleta hoy en día. Valgan como ejemplo unas cuantas frases sueltas: “Flashes en mis ojos, palabras y palabras en mis labios” o “He fijado mi imagen humana, he congelado el tiempo en la pantalla” (que lo mismo nos valdrían para hablar de selfies y whatsapps); “Observa los robots de Tokio cómo se mueven y bailan” (que yo sepa, los japoneses siguen obsesionados con fabricar robots que hagan de todo); “Comunico conferencias al mundo con mi auricular” (¿Skype?); “Profanando archivos, qué ilegal, qué inmoral” (suena a discurso de la SGAE contra la piratería)…

Muchos de los que vivieron en torno a la onda creativa de Oviformia SCI estarán ahora emocionados ante este lanzamiento/hallazgo que llega cortesía de Elefant. Recomendamos también que nuevas generaciones intenten imaginar cómo habría sido España si el hueco de éxito que ocuparon Mecano se les hubiese dado a Oviformia SCI. Sé que es un ejercicio complicado, pero… ¿Podemos?

 

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