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Ornamento y Delito, El espíritu objetivo (Limbo Starr 2014)

Autor: | @sergiomiro

ornamentoydelito2014

Cuando la cosa se empezó a poner pachucha de verdad, exigimos a nuestros artistas que pusieran voz a través de sus canciones a algunos de los desvaríos económicos y sociales que se nos estaban colando por la cara. Salvo contadas excepciones, muchos de esos artistas tardaron en ponerse las pilas, y cuando algunos finalmente lo hicieron de forma directa y sin tapujos, les acabó lloviendo todo tipo de dardos críticos (no voy a entrar ahora en si esas críticas tenían razón de ser o no).

Por ejemplo, toda la fusta que ha recibido Nacho Vegas por la supuesta simpleza y demagogia de su mensaje en Resituación, difícilmente podría caerle a Ornamento y Delito. Para empezar, ellos ya se quejaban o iban dando aviso de que la cosa estaba torcida antes de que la prima de riesgo y la tasa de paro nos abofetearan con la verdad en la cara; y luego está la manera en la que la que este grupo vocifera lo suyo, con ese requiebro entre cínico y semi-intelectual que les sitúa en un escalón diferente al de cualquier otro artista medianamente comprometido.

En ese aspecto, cada vez me recuerdan más a una versión hispana de Art Brut, sobre todo porque, al igual que hace la formación de Eddie Argos, Ornamento y Delito salpican su discurso tosco con refrescantes alusiones a la cultura pop (en el caso del disco que nos ocupa, muy centradas en los años 80/90, llegando al culmen en el himno electro-yuppie Los fantasmas del Windsor y en ese homenaje a sus iconos musicales en la explícita Radio).

El espíritu objetivo es el tercer disco de la banda para el sello Limbo Starr, y en él se exponen muchas de las características ya bien conocidas por los fans de la banda. La diferencia más notable se encuentra en la perfección sonora perseguida por Iñaki Larena, con sus guitarras agresivas y nítidas al mismo tiempo, sus teclados deliciosamente ochenteros, y una sólida base rítmica que no renuncia casi nunca a hacernos bailar.

En ese contexto mucho más profesional y menos ruidista que el de los anteriores discos, se produce un fenómeno curioso: de repente, el mensaje de Ornamento y Delito se nos antoja más contundente, como si la ligera separación entre sonido y mensaje beneficiase al conjunto.

De paso, El espíritu objetivo se convierte en el trabajo más accesible de la banda, y con ello quizás salve el último escollo que les quedaba para acceder al mismo nivel de aceptación que el que gozan otras bandas más o menos afines como Triángulo de Amor Bizarro o El Columpio Asesino.

 

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