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Oriol Solé, Cadells (Repetidor, 2014)

Autor: | @sergiomiro

oriolsole

Hay quien afirma que casi todo el mundo con cierta veleidad artística ha escrito algún libro que tiene guardado en el cajón y que allí permanecerá sin ser conocido -ni mucho menos leído- por nadie más. Lo mismo podríamos pensar de la cantidad de grabaciones caseras que cualquier músico va almacenando en el disco duro de su ordenador, sin más ambición que la de dejar constancia en algún sitio de sus inquietudes creativas.

Oriol Solé es uno de esos artistas, solo que en esta ocasión hay un sello discográfico como Repetidor Disc que se ha atrevido a darle salida pública y ordenada a las creaciones más introspectivas y personales de un músico al que hasta ahora se le conocía por sus aportaciones a proyectos como Alado Sincera y Ghandi Rules OK.

Casi todo lo que suena en Cadells parece haber sido creado sin la presión de quien sabe que su obra va a ser juzgada por el mundo. Solé se encarga de todos los instrumentos (guitarra, bajo, teclado, programaciones, y unas voces que cuando aparecen lo hacen en un susurro cantado) a lo largo de 13 temas que, pese a estar llenas de sutiles matices, tienen sus contornos tan difusos y se mueven con tal libertad de ataduras estructurales, que bien podrían formar parte de una sola gran pieza de aproximadamente media hora.

De la belleza al ruidismo moderado, de la psicodelia a las grabaciones de campo, estos cachorros (cadells) de Solé aprenden a caminar ante nuestros oídos y se tornan en algo que puede ser tan fascinante como abrumador o tedioso (el veredicto final va a depender de la tolerancia del oyente a la experimentación y del tipo de sensibilidades que esté acostumbrado a priorizar).

 

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