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Orchestral Manoeuvres in the Dark “English Electric” (BMG/100% Records, 2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

OMD-English-Electric

Con “History of Modern”, OMD dejaron muy claro hace tres años que todavía tenían mucho que decir. En su vuelta tras casi tres lustros sin sacar un disco –en realidad más, ya que sus discos de los noventa los grabó Andy McCluskey en solitario–, el dúo británico nos dejó una muy buena colección de canciones (además de unos directos gloriosos). Tres años después, vuelven con un trabajo inferior, pero con cosas muy aprovechables.


La primera sensación que se tiene al escuchar “English Electric” es que se han ido a por otro “Architecture & Morality”. En aquella obra maestra de principios de los ochenta, la experimentación y los hits synth-pop congeniaban estupendamente, algo que aquí no termina de cuajar. Los interludios llenos de voces robóticas no pintan nada, y algún que otro corte más industrial tampoco. Se pasan la mitad del disco buscando otro Souvenir, y no tiene sentido que metan un corte donde nos enseñan a contar. Por cierto, por si te los estabas preguntando: no, no consiguen hacer otro Souvenir.

“English Electric” se abre con Metroland (los 40 segundos de intro no hace falta ni mencionarlos), que es de largo el mejor tema del álbum. De hecho, yo diría que es su mejor canción desde Sailling On The Seven Seas. Casi ocho minutos de electrónica minimalista (con un bombo machacón), y uno de esos estribillos que les han hecho eternos. Va directa a lo mejor de este 2013. No hace falta decir que el resto del disco no está a la altura de este tema, básicamente porque han decidido dar rienda suelta a su faceta más melosa. Un claro ejemplo es Night Café, que no está mal, pero tiene exceso de teclados, y quizá le falte un poco de oscuridad. Tras esto nos encontramos con The Future Will Be Silent, una macarrada maquinera que se podrían haber ahorrado. Si en “Architecture & Morality” teníamos a Joan of Arc, aquí tenemos a Helen of Troy. Este tema funciona porque es todo lo contrario que Night Café, y en él han dejado de lado la pomposidad. Les ha salido una de esas baladas semioscuras marca de la casa, que hicieron de ellos una de las bandas más conocidas de los ochenta. Yo diría que es lo mejor del disco junto con Metroland, y algún que otro tema que encontramos hacia el final.

La música de OMD no sería lo mismo sin una buena dosis de épica y sin unos buenos coros grandilocuentes, algo que encontramos en Our System, donde toman todo el protagonismo al final de la canción. Da la sensación de que es un intento de hacer otro Maid of Orleans, pero no le llega a la suela de los zapatos, como ya os podréis imaginar. Kissing The Machine es una canción que escribió McCluskey en 1993 junto a Karl Bartors, (llegó a salir en el álbum que el de Kraftwerk sacó ese año). Por alguna extraña razón la han vuelto a grabar, y parece que han acertado haciendo uno de los temas más pop del álbum. Algo que no pasa con Stay With Me, donde vuelve la pomposidad y la cursilería. El HIT, así, con mayúsculas, es Dresden. Este es el tema más bailable, el Enola Gay o el Electricity del disco, y otro de los temas que podríamos meter en una supuesta recopilación con lo mejor de su carrera. Resulta curioso que lo hayan colocado casi al final del disco, ya que tras él sólo nos encontramos con otra especie de interludio llamado Atomic Ranch –este me recuerda mucho al Fiffter Happier de Radiohead, tanto por la letra como por la voz robótica masculina–, y Final Song. Para esta última han decidido volver al toque más minimalista, en una canción con los teclados muchos más sobrios, donde el protagonismo se lo llevan las voces. Un acierto.

Con "English Electric" vuelven a demostrar que todavía tienen cuerda para rato. Lo malo es que también nos dejan ver una irregularidad que no vimos en su anterior trabajo, y que son capaces de hacer lo mejor y lo peor en cuestión de segundos. Bueno, al menos nos han dejado cinco o seis temas muy notables.

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