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Oh Wonder, Oh Wonder (Caroline 2015)

Autor: | @sergiomiro

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Estamos en tiempos de reinventar maneras de hacer llegar la música al público. Todo vale, con tal de cumplir el objetivo, desde sacar un disco por sorpresa a lo Beyonce, hasta regalarlo con los dispositivos Apple a lo U2, o publicarlo en formato audiovisual por entregas a lo Iamamiwhoami.

En el caso de Oh Wonder, la cosa tenía también algo de reto creativo, ya que se propusieron desde septiembre del año pasado lanzar una canción al mes desde su Soundcloud (salvo que los muy listos hicieran trampa y ya tuvieran todas las canciones grabadas antes de empezar este goteo musical). La cosa es que el truco funcionó y llegaron a acumular hasta 25 millones de escuchas antes de que el proyecto terminase con esta inevitable reunión de todos los temas en un más convencional lanzamiento discográfico de larga duración (con tres temas añadidos para, es un suponer, dar algún aliciente a los que ya se tenían las doce canciones resabidas).

Todo este marketing 2.0 no hubiese funcionado si no hubiese un producto vendible, y este dúo londinense lo tiene. Hábiles constructores de melodías con gancho, las bases de sus canciones se mueven entre la electronica ligera y el pop accesible y romanticón, casi como si fueran una versión más indie de Lorde, o una más popera de The XX (según se prefiera ver de llena o vacía la botella).

La mayor pega que se le puede poner a este correcto debut quizá tenga que ver con la manera en que fue concebido. Cada una de estas canciones por separado tiene atractivos suficientes como para sujetar una o varias escuchas en formato streaming, e incluso para lucir pequeños detalles de producción como las cuerdas de Drive o los ramalazos de EMD en Dazzle. Pero, ay, cuando se consumen de una tacada dejan evidencia de una falta de variedad formal o estilística; que cansan, vamos.

A grandes rasgos, el dúo alterna casi todas sus canciones entre el medio tiempo semi-bailable, y la balada semi-misteriosa a piano. Tampoco sacan todo el partido que podría desearse de su combinación de voces chico-chica: ni alternan protagonismo ni armonizan; se limitan a cantar hasta la última melodía juntos a una sola octava de diferencia entre sí. Es un sonido muy agradable, pero es un único sonido.

Cabe imaginar que si en sus próximos pasos discográficos conciben una obra como un conjunto completo de canciones, ellos mismos sean los que vean la necesidad de buscar un poco más de carácter y variedad.

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