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The Notwist, “Close To The Glass” (Sub Pop, 2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Hace doce años que The Notwist se ganaron el cielo con “Neon Golden”, uno de esos discos que definieron la indietrónica. En aquel trabajo estuvieron sembrados, y dieron en el clavo con la mezcla perfecta de melancolía, electrónica y pop (resulta curioso que esto lo hiciera una banda que en sus comienzos hacía un heavy metal un tanto oscuro). Por supuesto, nunca lo llegaron a superar –fue uno de esos discos que solo se dan una vez en la carrera de un grupo–, pero es que tampoco se han prodigado mucho desde entonces (solo han sacado un disco y el que hoy nos ocupa). Aparte de las canciones de “Neon Golden”, la banda alemana tenía unos cuantos buenos temas en su anterior trabajo, y lo mismo sucede en este nuevo disco.

Los álbumes de The Notwist suelen ser muy eclécticos, y tan pronto hacen una canción de puro indie-pop, como se van a un corte de electrónica oscura y minimalista. Supongo que por eso cuesta un poco que nos lleguen a entrar de buenas a primeras. Tanto en este trabajo como con el anterior, me quedo con unas cuantas canciones sueltas (les falta coherencia), pero reconozco que cuando aciertan, aciertan de verdad. Aquí lo hacen en los dos temas más pop (las composiciones electrónicas son más experimentales que en anteriores ocasiones). En la inmensa ‘Kong’ dan una lección de cómo hacer pop de guitarras. Y tampoco cuesta mucho engancharse a la primera a ‘7-Hour-Drive’, un tema totalmente shoegaze que es una delicia porque se han preocupado en dar protagonismo a la melodía, y no han centrado toda la canción en las guitarras sucias y ruidosas. Hablando de guitarras, también aciertan cuando cogen la acústica: ‘Casino’, una canción desnuda y limpia, resulta una absoluta delicia.

Si nos vamos a los cortes más puramente electrónicos, hay un par que se dejan escuchar más o menos bien pero no son ‘Pick Up The Phone’ o ‘Pilot’ (dos de las mejores canciones de su mejor trabajo). Estoy hablando de ‘Close to the Glass’, que funciona por su punto de locura –no sé si será su ritmo juguetón o su subida de intensidad al final de la canción, pero termina funcionando– y ‘Run Run Run’, que se asemeja más a los cortes intimistas de su aclamado quinto trabajo. Y no hay mucho más donde rascar: ‘From One Wrong Place to the Next’ entra bien, pero se agota en seguida, y ‘The Follow Me’, con la que cierran, empieza muy bien, pero se va innecesariamente a los ocho minutos. Estamos, en definitiva, ante otro disco irregular de The Notwist, salpicado de unas cuantas canciones interesantes.

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