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Nitoniko “Rayos y Centellas” (brave coast – Green Ufos 2013)

Autor: | @sergiomiro

nitoniko2013

La historia discográfica del proyecto del valenciano Juanjo Pedro (con importante aportación del productor angloportugués Paulo Murphy) está destinada a regirse por los prejuicios. No los hay en su cocktail musical, donde podemos encontrar ingredientes de lo más dispar, desde el petardeo hasta la electrónica high brow, pasando por el synth indie que Extraperlo o El Guincho han puesto tan en boga, o por el pop más carlosberlanguiano que hayamos escuchado desde el fallecimiento de su creador.

Por otro lado, tal y como se puede ver por las reacciones que despierta en redes sociales y blogs varios, la voz de Juanjo es un escollo que numerosos oyentes se niegan a admitir, sobre todo ante unos manierismos vocales que son tan identificativos como excluyentes (sé que a estas alturas del juego está mal visto mencionar a Shakira cuando se habla de Nitoniko, pero es que sus tonos agudos, esa manera de combinar gorgoritos, y el añadido ocasional del temido auto tune evoca más de una vez a la colombiana y a otras latin divas del pop).

Ignorar todo lo expuesto es tarea compleja, pero lo cierto es que lo que debería de primar a la hora de valorar a Nitoniko son unas composiciones que en más de una ocasión tienen asombran por su perspicacia sin por ello perder el punto de ingenuidad encantadora que se le tiene que exigir a la música de este tipo.

Cuando se alinean sus planetas, la cosa huele a clásico, como en el caso del primer single, Colimbo, con ese motivo de teclado tan Enola Gay, o en esa delicia llamada Telescopio, donde el arsenal de sintes de Nitoniko comparte protagonismo con un ukelele que, por muy manido que haya llegado a estar en la escena actual, eleva el tema a las alturas.

Incluso en las ocasiones en las que tira de referencias más o menos vergonzantes, la producción es impecable, y se presenta como la baza principal para valorar a este disco por encima de aquel Selva de mar (2010) con el que Nitoniko se presentó en sociedad.

A veces el afán de ser el más moderno de la clase le puede y la cosa termina quedándose en tierra de nadie (Fernando Esteso), pero en líneas generales las canciones de Rayos y centellas, con sus letras sobre ensoñaciones y desamores,  están destinadas a poner banda sonora del baile solitario de más de un indie despechado en su habitación.

Prejuicios. Despójense de ellos, que a veces vale la pena.

 

 

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