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Nico Yaryan, “What a Tease” (Partisan/Pias, 2016)

Autor: | @sergiomiro

Escuchar a Nico Yaryan engancha. La suya es una música sencilla, grabada con aparente humildad, que deja al sol sus pequeñas imperfecciones para que se transformen en parte intrínseca de las canciones, y que no tiene miedo de dejar que los pocos instrumentos empleados respiren y brillen sin ahogarse los unos a los otros. Es lo suficientemente agradable como para ser definida como soft-rock (el single ‘Just tell se me’ ha ganado alguna comparación con Steely Dan, algo que incluso se hace más notorio en ‘The Magic’, otra de las canciones del disco), pero también hay folk al estilo de The Band (‘Dreamers’), tonadas de psicodelia crepuscular (‘Infinity’) y un cierto tono entre casero y crepuscular que le entronca con el Lennon de Plastic Ono Band, con el Eels más cercano, o por mencionar un disco reciente que ha conseguido robarnos el corazón, con el “Light upon the lake” de Whitney.

Y lo mejor de todo es que todo es producto de una concatenación de casualidades que dan forma a una de esas historias mágicas del pop. La relación de Nico con la música había sido intensa desde su juventud, pero se había limitado a lo rítmico, ya fuera con la batería o con samples midi, y a soñar con crear la base de hip-hop perfecta, al modo de sus héroes J Dilla y DJ Premier. La llamada del rock le llegó gracias a su amigo-de-instituto-convertido-en-estrella-rockera, Hanni El Khatib, quien le invitó a formar parte de su banda. Tocando la batería durante más de dos años por todo el mundo, Yaryan vio en el buen hacer de su amigo la senda por la que llevar su propia música. Incluso aprovechó las largas horas de espera durante la gira para aprender a tocar la guitarra y ser así capaz de expresarse por sí mismo con sus canciones.

Pero el empuje definitivo le llegó a través del amor. Durante unos conciertos en Holanda, Nico conoció a una chica de la que se enamoró perdidamente, lo suficiente como para bajarse del autobús de gira y pasar temporadas cada vez más largas. Como el dinero escaseaba, Nico regresó a Estados Unidos a buscar un trabajo que le garantizase flexibilidad con el calendario y dinero suficiente para dedicarlo a las relaciones a distancia y a dar forma a su propia música. El puesto ideal acabó siendo el de… ¡agricultor en una granja de marihuana!

En ese contexto propio de una fábula de los Coen, tomaron forma las canciones de “What a tease. Ignoramos si el aire relajado y buenrollista de su música, tiene que ver con la musa del amor lejano y con las plantaciones de su antiguo entorno laboral, pero lo cierto es que Yaryan se revela en su debut solista como un fantástico cantante y compositor (sin haber perdido el toque como baterista, muy acertado y con un aire setentero).

Valoración: 7,9

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