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New Order, “Music Complete” (Mute, 2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

NewOrderLP

Seamos sinceros: los New Order rockeros de la década pasada dejaban mucho que desear. Sí, sacaron algún single decente como ‘Krafty’ o ‘Crystal’, pero tanto “Get Ready” como “Waiting For The Sirens’ Call” son dos discos que nos presentaban a unos New Order simplones y, lo que es peor, tratando de imitarse a ellos mismos –¿cuántas veces han intentado hacer un nuevo ‘Regret’?– sin conseguirlo. Esto ha cambiado en su último trabajo, en el que la electrónica vuelve estar muy presente, y donde nos encontramos a la banda de Manchester mucho más desinhibida, volviendo a disfrutar de las máquinas y dejando de lado mucha de la parsimonia de sus últimos discos.

Aunque “Music Complete” empieza con ‘Restless’, un corte que podría formar parte de sus dos últimos trabajos, esta no es la tónica del álbum. Además, es la mejor imitación de ‘Regret’ que han hecho nunca. Lo realmente bueno viene después, cuando se dejan seducir por la pista de baile y la electrónica. La primera parte del disco nos devuelve a los mejores New Order, y por fin nos encontramos con temas que nos recuerdan todo lo grandes que fueron en los ochenta. La primera bofetada viene con la ayuda de Tom Rowlands, de The Chemical Brothers, que está a los mandos de ‘Singularity’, todo un pepinazo con olor a techno noventero. Pero lo mejor viene cuando se empeñan en recuperar el sonido Manchester y nos dejan cosas tan buenas como ‘Plastic’ (con los coros de La Roux) o ‘People On The High Line’, en la que se hacen con unos pianos house que son una delicia. Y si echabas de menos a los New Order más ochenteros, tienes ‘Unlearn This Hatred’, donde Tom Rowlands vuelve a dar en el clavo con la producción. Están tan a su bola, que incluso se atreven con una especie de himno italodisco llamado ‘Tutti Frutti’ que, tras la sorpresa inicial, engancha de lo lindo.

Por desgracia, no todo el monte es orégano, y en algunas ocasiones vuelven a las andadas. Es el caso de ‘Academic’, un corte aburrido y largo en el que recuperan todos los malos tics de sus dos anteriores trabajos. Algo parecido es lo que nos encontramos en ‘The Game’, que suena un poco menos casposa, pero igual de simplona. El único tema de este estilo que pasa el corte es ‘Nothing But a Fool’, que consigue engañarnos con su estribillo melancólico y sus coros femeninos.

New Order nunca les ha sentado bien las colaboraciones, principalmente porque los invitados se suelen salir con la suya y acaban haciendo una canción propia. Les pasó con Billy Corgan y con Bobby Gillespie, y les ha vuelto a pasar con Brandon Flowers. ‘Superheated’ es una canción de The Killers hecha por New Order, el deseo húmedo de Flowers, que ha visto cómo ha impuesto su criterio ante sus maestros. Otra cosa es la anécdota de Iggy Pop, que se hace un spoken word en la curiosa, ‘Stray Dog’.

Aunque tiene altibajos, nos encontramos ante el mejor disco de New Order desde “Republic”. Hasta la portada es la mejor que han hecho en décadas.

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