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Neleonard, Agosto (Elefant Records 2014)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

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Es complicado que una banda como Neleonard te caiga mal. Primero porque el germen de este sexteto hay que buscarlo en el HiJauhUSB? una de las escasas ideas a celebrar que ha dado esta Ciutat Morta llamada Barcelona, que sólo es capital de su ombligo, no de sus ciudadanos, en los últimos años. Y segundo, porque no hay tantas bandas en este país, desgraciadamente, que tengan entre ceja y ceja dar con la canción POP con mayúsculas —ellos lo llaman POF, pero la F se queda en el ámbito privado—, al margen de modas y poses. Este Agosto EP, que nos llega de la mano de Elefant, son sus primeros seis intentos, y el balance es extraordinariamente positivo.

Agosto lo abre Podemos entre delicadas cuerdas y una letra de esas que a uno le puede dar vergüenza cantar en público —el cinismo hipster ha hecho muchos estragos, pero es cierto que el melodramatismo lírico puede echar para atrás a algunos— aunque es difícil resistirse a la melodía y la épica optimista, de “nosotros contra el mundo”, que rezuman estos tres minutos y medio de gran pop. Pablo Iglesias, creo que ya tienes canción.

Pasamos del optimismo a la amargura en Por Pequeño que Seas. Huele a los Go-Betweens —la cadencia inicial de Streets of Your Town, esas guitarras entre modestas y épicas—, pero el estribillo y la emoción combinada en las voces de Laura Alonso y Manuel Navío —con la colaboración de Lolo de Hazte Lapón— vale un imperio. Simplemente perfecta.

El tema titular del EP, Agosto, comienza de forma más modesta y se desarrolla muy en la línea de mis queridos Doble Pletina. Es la pieza más original en su instrumentación, con detalles mediterráneos y sonidos que evocan al sur y, aunque parece pequeña, tras el precioso interludio musical anticipando el quedo arrebato final, es de las que deja una sonrisa de oreja a oreja en el oyente.

Regresa la épica con Capital, en opinión de un servidor, la segunda diana de este debut, gracias a su hermoso envoltorio orquestal y la absoluta, innegable emoción que desprenden forma fondo, música y letra, sobre todo a partir de los dos minutos, en un envite final trepidante. Pop con mayúsculas, sin duda.

Más íntima y folkie resulta Solo por un Momento, la más breve del lote y posiblemente el tema con menor enjundia musical del EP —todo lo contrario en el apartado lírico—, pese al gracioso uso de las palmas. En cambio, el EP se cierra por todo lo alto con Cómo Es, de nuevo amarga, diáfana, transparente en su frustración y magnética en sus punteos de guitarra. Magnífico debut.

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