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Natalia Lafourcade, Mujer Divina (Sony 2013)

Autor: | @sergiomiro

natalialafourcade

A Natalia Lafourcade la teníamos ligeramente olvidada por estos lares después de que en la década pasada se le hubiese dado un empujón promocional –sobre todo con su disco de debut- que acabó llevándola incluso a transitar sin problemas alguna que otra radiofórmula.

En el tiempo transcurrido, la mexicana se ha consolidado como artista total: actriz, diseñadora de ropa, multiinstrumentista (faceta que explotó ocupándose de varias labores en la banda del Unplugged de su compatriota Julieta Venegas, así como en su disco instrumental de 2007, Las cuatro estaciones del amor), …

Para su quinto trabajo, Natalia quería algo diferente, partiendo del repertorio del bolerista y compositor Agustín Lara (uno de los intocables del patrimonio musical mexicano), y dejándose rodear por un elenco estelar de cantantes a los que Natalia admiraba, incluyendo a auténticos pesos pesados a los que no conocía personalmente. Así, acabaron implicados en el proyecto artistas como Gilberto Gil, Adrián Dárgelos (Babasónicos), León Larregui (Zoé), Kevin Johansen, Vicentico (Los Fábulosos Cadillacs), Devendra Banhart, Jorge Drexler, Alex Ferreira, Adanowski, Rodrigo Amarante, o Miguel Bosé.

Todos ellos, como es fácil de deducir, aportan el contrapunto masculino, dejando de paso claro que aquí solo puede haber una “Mujer divina”, y que esa es Natalia.

El colaborador final, que hace de productor y también deja escuchar su voz en la muy popera Limosna, es Emmanuel Del RealMeme”, miembro de Café Tacuba y viejo aliado de Lafourcade en aventuras previas.

La personalidad de los invitados no predomina hasta el punto de depender de ser fan de ellos para que nos gusten o no los temas (de hecho, alguno pasa bastante desapercibido), pero me gustaría destacar la intervención de Gilberto Gil, poniendo encanto añejo a Farolito, y sobre todo, la de un Devendra Banhart que en Amor, amor de mis amores conjura todo el encanto que le faltan a sus últimos dos discos. Son, sin duda, dos de las joyas de un disco que esconde grandes momentos en cada surco.

Por poner una pega -quizás la más llamativa al tratarse del tema más conocido de Agustín Lara en nuestro país (vía Almodovar/Chavela/Luz Casal)- el Piensa en mí junto a Vicentico no ha quedado demasiado logrado, tal vez porque la carga emocional implícita el tema resultó ligeramente artificial en este nuevo contexto.

Las letras siguen ahí, desafiando al paso del tiempo, con esa manera tan aparentemente sencilla ya a la vez evocadora de reflejar el romanticismo y de idealizar a la mujer amada (justamente, esa evidente devoción de Lara por la figura femenina fue lo que llevó a Lafourcade a escoger el título de Mujer divina). Pero al margen del mérito de rescatar estas canciones para nuevas generaciones gracias al gancho de las voces (coronadas siempre por el tono inocente y prístino de Lafourcade, que poperiza todo lo que toca), el mayor hallazgo está en unos arreglos medidos, elegantes y con ese indispensable punto “sin pasarse” de modernidad.

Probablemente, el carácter mega-internacional de los nombres implicados haya animado a Sony a publicar el disco en España y a darle cierto meneo promocional, aunque haya sido casi un año después de su publicación en México.

Y bien merece nuestra atención, porque se trata de un proyecto cuidado con mimo, en el que las partes implicadas han puesto toda su sapiencia musical para darle una sorprendente mano de pintura a las canciones de Lara.

 

 

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