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Mystery Jets, Curve of the Earth (Caroline 2016)

Autor: | @sergiomiro

Mystery_jets_curve

Blaine Harrison era apenas un crío cuando Mystery Jets pasó de ser un divertimento casero entre él y su padre a una banda con cierta ambición. Con el transcurrir de los años, la banda sigue abriéndose paso hacia la realeza del pop guitarrero británico. Su formación que ha ido cambiando y ahora suena más sólida y profesional, pero que sigue manteniendo a papá Harrison en la formación (un detalle nada nimio si tenemos en cuenta la tendencia al postureo y la necesidad de proyección de una eterna juventud que solemos ver en muchas otras bandas con las que Mystery Jets comparten escena).

Para llegar hasta aquí, la banda ha intentado de casi todo: canciones pop de corte clásico, cantos psicodélicos inspirados en su admirado Syd Barret, odas de folk colorido (en unos de sus primeros éxitos colaboraba Laura Marling), … corriendo a veces el riesgo de perderse en una propuesta solvente sin excesiva personalidad. A juzgar por el camino que señalan en este quinto disco, totalmente autoproducido, y producto de las composiciones pulidas durante un retiro solitario de Blaine, puede decirse que por fin han encontrado un sonido propio, contundente y lo suficientemente diferenciado como para que se les tome en serio donde sea.

Curve of the Earth es un viaje sonoro que en tan solo nueve canciones se las arregla para transmitir suficiente densidad sonora y derroche de ideas como para dejar agotado al más exigente.

Dice Blaine que se han dejado influenciar por King Crimson y Pink Floyd (esto se deja notar en la fantástica Blood Red Balloon, rematada por unos coros que parecen surgidos de un viaje sideral de Crosby, Stills & Nash). Ciertamente, predomina el ambiente progresivo, pero sin perder en ningún momento la sensibilidad pop, con una producción poderosa y profundamente contemporánea.

Muse son otro referente obvio desde la inicial Telomere, donde incluso la letra hereda algunas obsesiones conspiranoicas, pero Mistery Jets, pudiendo apelar al mismo público nunca terminan de caer en la grandilocuencia de los de Bellamy, quizás porque se nota que dedicaron más tiempo a escuchar a The Kinks que a Queen.

Valoración: 8

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