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Modelo de Respuesta Polar, El Cariño (Limbo Starr 2014)

Autor: | @talibanmusic_tm

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Había ganas de un disco como El Cariño (Limbo Starr, 2014). Había ganas de sentir, de escuchar canciones tan bonitas y directas, que tuvieran la capacidad de calar muy hondo y de ocupar un espacio que llevaba desangelado demasiado tiempo en la escena nacional. Con este segundo trabajo, Borja Mompó ha sabido dar con la tecla que acciona los sentimientos, con la sustancia que permea la piel y empapa corazones. Dos largos años han pasado desde aquel Así Pasen Cinco Años (Limbo Starr, 2012), un disco más que correcto, pero que difícilmente nos hacía presagiar lo que este nuevo trabajo significaría para el indie nacional y para la carrera del valenciano.

Con la garantía que da trabajar con alguien como Suso SaizModelo De Respuesta Polar dedicaron tres intensos e ilusionantes meses en Fontanar Dels Alforins y Red Bulls Studios, a la grabación de El Cariño, un disco cuyas canciones llevaban tiempo latiendo y tomando forma, en un largo periodo de gestación en el que le han pasado tantas cosas a Borja, que sus letras están repletas de experiencias genuinas. El Cariño es casi un diario, repleto de sentimientos enfrentados y reflexiones dolorosas, que normaliza el fracaso sin caer en el rencor. El Cariño es de esa clase de discos que logra hacerte sonreír, mientras piensas “eso lo he vivido yo”. En letras tan cotidianas como inusuales, Borja Mompó habla de experiencias vitales, de vergüenza y desamor, de incapacidad y destrucción, de fracaso y olvido, de amor y asco. Por todo esto El Cariño es un disco tremendamente voluptuoso y lujurioso en cuanto a exposición de sentimientos se refiere, carente de cualquier tipo de pudor.

Las melodías son sublimes y están cantadas con sinceridad, fracturándose con cada estrofa en una montaña rusa emocional, que tiene en la voz de Borja Mompó su mejor exponente. Las cinco primeras canciones del disco son insuperables. Directas y desnudas, son esqueletos que cobran vida, órganos que supuran bilis en una bellísima estructura. En las otras cinco tienen cabida arreglos más experimentales y recursos de creación de atmósferas, que no hacen decaer en absoluto el resultado final, más bien lo dinamizan. El Cariño es una auténtica delicia.

Entre las canciones más bonitas “El cariño”“El tiemblo”“Miedo” o “Los mejores años” sobrecogen desde la primera escucha. Otras como “Toda la vida”“Del amor conocido” o “Llum” se van haciendo grandes con cada aproximación. Al final es difícil no sentir todas y cada una de ellas como muy cercanas, casi propias.

El Cariño es uno de esos trabajos de los que se hablará dentro de muchos años. Un disco que puede llegar a convertirse en emblema de una época, como lo fueron en otro tiempo Super 8Pizza Pop o Pequeñas Puertas Que Se Abren Y Pequeñas Puertas Que Se Cierran. Había ganas de un disco como El Cariño.

 

 

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