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Mishima “L’amor feliç” (Warner 2012)

Autor: | @indienauta

mishimaamor   Ya tenía ganas yo de escribir sobre algo nacido en 2012. No por dejar el 2011 en un pasado lleno de polvo, sino por ansias de saber que este ya empezado año ofrece buenas sorpresas. Es el caso de Mishima, banda catalana que no necesita apenas presentación por su ya dilatada trayectoria avalada por 5 discos que han ido publicando desde 2007, si no me equivoco (Spotify suele equivocarse demasiado en las fechas de edición de ciertos discos). "L'amor feliç" consecuentemente es el sexto trabajo de esta original banda. Para quienes no hayan escuchado nada de ellos, se puede decir a grandes pinceladas que es una versión catalana de bandas como The National o Noah and the Whale. El disco ha sido grabado en los archiconocidos estudios de Paco Loco en el Puerto de Santa María, dato que personalmente no me provoca mayor admiración, pero es indudable que Paco Loco es garantía de buen sonido y producción altamente profesional, aunque odio esa manía demasiado expandida de tildar de bueno los discos simplemente porque se han grabado en tal sitio o los ha masterizado Menganito, me parece poco lógica. Un disco es bueno por sus creaciones, que luego se visten mejor o peor gracias a un letrado musical llamado productor. En el caso de L'Amor Feliç, Paco Loco no defrauda y ha dotado al disco de un sonido muy, pero que muy interesante. Ahora bien, me veo obligado a poner un pero, que he notado en otros discos que han pasado por las manos del mismo productor, a veces sería de agradecer un extra de mala leche, y dejar un poco de lado tanta corrección. En todo caso, esta apreciación es puramente personal.  
A grandes rasgos, tras una primera escucha con los cascos puestos para no perder detalle, destaca muy positivamente la calidad sonora de los instrumentos más acústicos, o mejor dicho, no electrificados, aunque con la tecnología de hoy día no siempre se puede diferenciar con precisión qué es eléctrico y qué no. Mandolinas, pianos, guitarras acústicas,... suenan magníficas, limpias, brillantes y dotan a muchas de las canciones de un sonido analógico precioso. Sin embargo, el instrumento por excelencia de Mishima es la genuina voz de David Carabén, imprescindible timbre vocal para que la gente les reconozca cuando te topas con una canción al azar en radios y televisiones. Es una de esas voces que no dejan indiferente, como la de Matt Berninger de los antes citados The National, que prefieren dejar bien definido el registro grave tanto para la calma como para la euforia. Curiosamente las baterías quedan en un segundo plano, quizás por un extra de reverberación que las acerca a un sonido más "beachboyano", escondidas tras las justas capas de guitarras a veces, y de teclados, en otras. De todos modos, esto no es ni por asomo algo negativo, simplemente una observación. Noto que el disco parece tener 2 caras: una mitad inicial más potente y agresiva, y una segunda, que acaba con una espectacular "Ningú m'espera", punto final del viaje de "L'amor feliç", donde David Carabén cambia de actitud para desgañitarse, por fin, y que me parece un hit en toda regla. Personalmente me quedo con esa primera mitad, ya que en ella encuentro detalles la mar de originales como son "La vella ferida", con un riff de piano exquisito que se alterna con unos coros a lo Band of Horses muy placenteros. Una referencia que también noto en las guitarras de "Ull salvatge". "L'ultima ressaca" tiene aire de unos Planetas sin distorsión, que también aparecen en "El camí més llarg", con unos coros que huelen a punk ochenteroY ya puestos a buscar similitudes, "Els crits" me trae a la mente pequeñas porciones de Kings of Leon. A partir de esta canción el disco parece cambiar de registro para adentrarse en otros mundos más experimentales con canciones como "El que em van dir" que está perfectamente instrumentada, y ciertos aires de Quimi Portet en "No existeix l'amor feliç", "Ossos dins d'una caixa" i "No obeir", que tiene detalles de My Morning Jacket.

En conclusión, el disco es muy rico en texturas que nos llevan a pensar en otras bandas conocidas, pero aportando su pincel personal a todas ellas. Desconozco si las referencias citadas son influencias de la banda, así que no son ni mucho menos rigurosas. Pero sacan a la luz el amplio registro en el que se mueve esta banda, que convierte a "L'amor feliç" en un disco muy completo, digno e interesante, que les pone un paso por delante de otras bandas quizás más mediáticas y exitosas, que se dedican a repetir una vez tras otra la misma cantata y el mismo recurso compositivo. No es el caso de Mishima. Demuestran con este disco que tienen una muy desarrollada hambre creativa y que no se trata de un "más de lo mismo". Si el mundo fuera justo seguramente Mishima abanderarían esta hornada de bandas en catalán que en los últimos años han dado un nuevo aire a la música de esta región (e incluyendo Baleares) y que han demostrado que el idioma en la música ya no tiene fronteras. Son mucho más originales y arriesgados que Manel o Antònia Font. Pero como esto de la música no es una competición, todos tienen cabida en el mismo altar. Para gustos los colores y, Mishima, abarcan con este trabajo una gamma mucho más amplia. Cuestión de tiempo que eso se vea reflejado en el aumento de tamaño de los escenarios donde están destinados a tocar. Hasta entonces, "L'amor feliç" disipa las dudas, si las había, de por qué han llegado hasta aquí y sacude la niebla del esperanzador horizonte que un día conquistarán. Enhorabona, Mishima.  

 

 

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