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Miqui Puig, “Escuela de Capataces” (LAV Records/Buenritmo, 2017)

Autor: | @laura_guillen_

Miqui Puig tiene palabra. Palabra de cabeza de equipo, del que no oculta sus pájaras, de favorito en las apuestas. Directo y sintético, el músico barcelonés acaba de lanzar un álbum de récord, Escuela de Capatacescon once canciones de pop perfectas para quemar etapas.

El ansiado nuevo trabajo en solitario del ex-líder de Los Sencillos, -acompañado por la Agrupació Cicloturista Puig (ACP)-, se publica bajo su propio sello (LAV Records) y suma el número cinco de su discografía. Los temas, compuestos por Marc Botey y Miqui Puig, despliegan toda la imaginería de un artista devoto y curioso: perfiles propios y ajenos, accesorios y principios, heridas y pactos.

Ella me salvó (Beber sin sed), abre el disco con ganas acumuladas de corear y brindar con los camaradas. Una melodía arquetípica y una pincelada electrónica bastan para que Puig encuentre la mejor manera de darle las gracias a una mujer. Le sigue el primer single extraído de “Escuela de Capataces”, Los Módena, una súplica pegadiza cuya esencia parece desprenderse de las palabras de Rafael Chirbes en su novela “En la orilla”:

«-Hay que aferrarse a los pocos principios que nos quedan. Que el arroz de la paella tenga su socarrat, el foie gras y las trufas vengan del Périgord y el vinagre sea de Módena.»

La juventud mod busca consejo en El Sastre de Genestacio, una oda a los que aún rezan el padrenuestro de la elegancia. Con estructura de rock&roll, armonías vocales a lo doo wap y un cálido saxo, Miqui Puig habla de identidad: [leo ‘coles de Bruselas’, que es un nombre de cuando Europa les importaba, les daba respeto].

Puig sale de la sección de complementos masculinos para presentarnos a Sofía Schmidt-Pérez del Oso, una delicia de señorita – sobrina de la Dama, Dama de Cecilia– a la que le silban las eses y le sobra abolengo. Entre arreglos de cuerda a lo Vincent Montana Jr., y un acompañamiento funky de guitarra, la protagonista nos saca a la pista en el tema más discotequero del álbum. Le continúa su segundo single, el retrato de un chaval sin nombre: El chico que gritaba Acid; un corte trepidante, algo violento, sobre primeros vicios y ser de la cuadrilla. Se recomienda no perderse ni una coma.

Nos desabrochamos el impermeable para entrar en el local de-toda-la-vida y comprobar La teoría del hombre invisible. En él, una suerte de vecinos habituales llenan la atmósfera del club; atmósfera descrita magistralmente en estilo recitativo por un Miqui Puig más forastero de sí mismo que nunca. [Amargo, un pelín amargo] sabe el alcohol que sirve Rafale mientras copas, platos, y cubertería, chocan sobre la escena teatral.

De letra críptica, Línea clara, mezcla sonidos viejos y nuevos. Aquí, sintetizadores y guitarras evocadoras de género country se dan la mano amistosamente pero con melancolía: [y en el aire, algo triste, como cuando barres cenizas]. También de origen mestizo, resulta Cuidado con los perros: a ritmo de Northern Soul, un estribillo con sabor ´smithsoniano’ suena alegre en esta historia de amor tardío. Cierra este trío de canciones híbridas, Nuevo Rock Americano, donde las imágenes de soledad, -[hombres de pie, comiendo en la cocina están] y las campanas, que no anuncian nada bueno, ponen la guinda dramática al pastel.

Pero después de la pelea, siempre llega La hora del Brindis.  Si en temas anteriores, Miqui Puig se asemejaba compositivamente a Morrissey, en esta preciosa canción de pérdidas y cuidados, se revela como el Neil Finn español (Crowded House); el autor de los pormenores líricos y las melodías de ensueño. La pista se presenta como la cara vitalista de She goes on: profunda e imaginativa, los ojos del oyente brillarán desde la primera escucha.

La última canción, Vos trobava a faltar, permanece como el himno oficial del pop en catalán desde su lanzamiento como sencillo hace 4 años. Ahora, una versión más armada y contundente del tema, figura como la etapa reina del disco. Gracias a la traducción de Raúl Hinojosa, presentador de Songhunter, los no catalanoparlantes podemos leer alguno de sus detalles: [Echaba de menos, -dice la letra-, teneros aquí al lado, como si fuera una desazón, como echo de menos tener sol en las noches de verano]. Sólo cabe responder: “Y nosotros a ti. Mucho”.

Productor y pinchadiscos además de músico, Miqui Puig llega a la meta con varios puertos subidos y hojas de periódico para protegerse en los descensos. “Escuela de Capataces”, su flamante disco, reúne canciones que van más allá de lo familiar: riquísimas en influencias musicales y trabajadas con cariño. Gregarios de su música, los aficionados acérrimos a los cantantes de amor estamos de enhorabuena.

Valoración: 8,5

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