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Miquel Serra, La felicitat dels animals (Foehn 2014)

Autor: | @sergiomiro

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Miquel Serra va más rápido que nosotros. Todavía estamos degustando los encantos de lenta digestión de su debut para Foehn Records, Roses místiques (2013), cuando va el mallorquín y nos noquea de nuevo con una obra que, en realidad, son dos (El perfum dels vegetals es su acompañamiento acústico, aunque de momento se limita a la edición en vinilo y al mundo digital).

Quizás por puro efecto evolutivo, o por haber podido confinar su lado más trovador al otro disco, Miquel Serra da forma en La felicitat des animals a una criatura más rica en matices sonoros y más compleja de domar de lo que su ya atípica trayectoria nos hacía sospechar.

Las viejas comparaciones con Animal Collective cobran aquí más sentido que nunca. Son guiños e influencias cómplices, incluso; como si Serra deliberadamente se postulase para ser la pata mediterránea del celebrado combo americano.

Dice la hoja promocional que la intención principal de Serra era hacer un disco completamente etéreo, sin sujeción alguna a los corsés del formato canción. La libertad creativa está efectivamente ahí, y los arrebatadores paisajes sonoros también, pero al mismo tiempo Serra no pudo evitar que su lado más lírico y melódico tomase las riendas de la mayor parte de las composiciones, con lo que el resultado queda en una evocadora tierra de nadie donde las canciones escogen por su naturaleza si evolucionan hasta lugares de intensidad emocional o si se diluyen en un mar de suaves notas y efectos sonoros.

La nueva psicodelia parece gozar de un fantástico estado de forma gracias a Tame Impala, Pond, Foxygen (si no se han separado ya), o por supuesto cualquier miembro del mentado colectivo animal. Miquel Serra es una prueba consolidada de que también por aquí cerca se pueden producir obras dignas que aporten nuevas luces a ese subgénero.

 

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