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Matthew Dear “Beams” (Ghostly International/Popstock! 2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Matthew-Dear-Beams

Poco tiene que ver lo que está haciendo últimamente Matthew Dear con el Techno que hacía al principio de su carrera. Es algo que ya pudimos comprobar en su anterior trabajo –el aclamado Black City–, donde atacaba el pop desde la electrónica, y donde se acercaba a sus coetáneos LCD Soundsystem y Hot Chip.

Este año le tocaba resolver la papeleta de superar, o al menos igualar, el que era su último trabajo. Como os podéis imaginar, no lo ha conseguido. En su nueva entrega, Beams, sigue recordando mucho al grupo de James Murphy, pero en esta ocasión no ha estado tan acertado y le ha quedado un trabajo un tanto irregular en el que parece estar dando palos de ciego durante casi hora.

Ritmos más étnicos –se ha declarado seguidor de Talking Heads en más de una ocasión– y monotonía son las principales características de este disco que, aunque empieza realmente bien, se va diluyendo hasta llegar al tedio más absoluto. Y es que es prácticamente imposible poner alguna pega al corte que abre el álbum, Her Fantansy, que, además de ser un gran single, es la cima de Beams: más de seis minutos de un tema que va subiendo y subiendo para acabar en una emocionante maraña de teclados. Sublime, y al nivel de su anterior trabajo. Tampoco se le pueden poner pegas a Earthforms, el segundo corte. Es uno de los temas más convencionales de toda su carrera, en el que nos obsequia con una buena línea de bajo y alguna que otra guitarra. Quizá el excesivo parecido con LCD Soundsystem le reste algunos puntos, pero tampoco es que el líder del sello DFA haya inventando nada, y ambos comparten influencias –¿a quién no ha influido Bowie?–. A partir del tercer tema es donde empieza el aburrimiento, y podemos empezar a poner peros. El tejano afincado en Detroit nos entrega una sucesión de cortes en los que es difícil encontrar algo que destaque. Sonar, no suenan mal, pero tampoco tienen nada del otro mundo. Por ejemplo, ¿qué tiene de especial una canción como Headcage? Nada, son casi cuatro minutos de lo más sosos en los que no pasa absolutamente nada. Y así con unos cuantos temas más, de los que podemos salvar Fighting Is Futile, y poco más. Curiosamente, remonta el vuelo en los cortes más tranquilos del álbum; y es que Ahead of Myself y Do The Right Thing, en los que El Duque Blanco está más que presente, le han quedado muy bien. Eso sí, también puede ser que la monotonía de los anteriores cortes nos hagan sentirnos como en un oasis y, realmente, sea sólo un espejismo. Pero el señor Dear no es tonto, y sabe como dejarnos con buen sabor de boca: terminando el álbum con una gran Temptation.

Resumiendo: este disco es una montaña rusa en la que Matthew Dear es capaz de lo mejor (que es escaso) y de lo peor (mucho más abundante). Un pequeño chasco con respecto a su anterior trabajo.


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