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The Mary Onettes, Portico (Labrador 2014)

Autor: | @sergiomiro

maryonettesportico

The Mary Onettes no quieren que sus composiciones y elucubraciones sonoras les quemen en las manos. Si por ellos fuera, los lanzamientos discográficos serían tan continuados en el tiempo como logística e inspiración lo permitieran.

Así, tan solo un año después de su celebrado Hit the waves, este cuarteto sueco vuelve a hacerse escuchar con un mini LP que sigue la estela ensoñadora marcada en sus últimos pasos, pero recuperando algo del indie guitarrero que caracterizó sus primeras grabaciones.

En realidad, Portico sirve como catálogo emocional y musical de todos aquellos logros que convirtieron a The Mary Onettes en figuras destacadas de la hornada sueca de la década pasada.

El disco está secuenciado para funcionar como una pastilla efervescente: explosiva e impactante al comienzo para delicadamente irse diluyendo hacia algo más etéreo y sutil.

En el comienzo vigoroso saltan a la oreja inmediatamente dos piezas de pop más que notorio: el single Naive dream (donde nuevamente se puede decir que The Cure son uno de los modelos sobre los que han construido su discurso, aunque la canción en general contenga una acumulación de ganchos sacados del mejor manual del pop independiente ochentero), y la pegadiza Everything everything.

El pedal de freno se acciona en la recta final por medio de la parsimoniosa Bells for strangers (imagina un disco de Beach House reinterpretado por ballenas), y la cosa termina con un épico instrumental a base de sintetizadores que, pese a estar en las antípodas de lo que uno a priori pediría a The Mary Onettes, se las arregla para tocar más de una fibra.

 

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