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Mark Lanegan, “Houston: Publishing Demos 2002” (Ipecac Recordings, 2015)

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A veces, cuando un grupo o artista decide rescatar del olvido material que en su momento no consideraron oportuno publicar se trata de material realmente prescindible, en otras ocasiones uno no entiende como eso no se publicó antes. El “nuevo” disco de Mark Lanegan pertenece al segundo grupo.

Houston (publishing demos 2002) puede despistar por su título. Cuando se habla de demos o maquetas (españolizando el término), se tiende a pensar en algo inacabado, apenas producido, o incluso en una grabación de tipo casero. Nada más alejado del caso que nos ocupa. Los temas están perfectamente producidos (de hecho suenan genial) y nos encontramos a Lanegan acompañado de una banda al completo y con una gran variedad de instrumentos (guitarras eléctricas y acústicas, batería, bajo, teclados, piano, acordeón, sitar….). Una banda en la que hay que destacar a Mike Johnson (el que fuera bajista de Dinosaur Jr, con una carrera en solitario con bastantes similitudes a la de Lanegan pero con bastante menos reconocimiento por parte de crítica y público). Johnson estuvo colaborando con Mark desde el primer disco hasta “Field Songs”, y no solo como guitarrista y pianista sino también en funciones de producción y arreglos. Esto se nota en el sonido general del disco que es fácilmente ubicable justo antes de que Mark Lanegan añadiera la coletilla “Band”  a su nombre y empezara a endurecer y “tecnificar” su discurso musical.

En Houston podemos oír rock (impresionante comienzo de disco con “No Cross”), folk (“High Life”), algún toque 60s (esos teclados de “I’ll Go Where You Send Me” o “A Suite For Dying Love” ), blues (una acústica “Grey Goes Black” que solo comparte título con la canción que aparece en “Blues Funeral“), balada “crooner” (“Nothing Much To Mention”), algo de psicodelia (“Way To Tomorrow”), incluso podemos oír al Lanegan más melódico y “pop” (“Halcyon Daze”).

Aunque no hay mucha información al respecto, y pese a ser un disco relativamente variado dentro de los parámetros musicales antes citados, parece un disco concebido como tal, no una simple acumulación de temas grabados en una misma época. Puede que realmente no fuera así, pero el resultado final es un álbum en toda regla a la altura de algunos de sus mejores trabajos.

Resumiendo, Houston es un auténtico regalo para los seguidores del ex-Screaming Trees, sobre todo para los que prefieren (preferimos) su faceta más clásica, alejada de la electricidad rockera y los experimentos con la electrónica que han caracterizado casi todos sus últimos trabajos.

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