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Marissa Nadler, Strangers (Bella Union 2016)

Autor: | @sergiomiro

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Hace un tiempo que teníamos ganas de dar cuenta de Strangers, de Marissa Nadler, a la sazón uno de los lanzamientos más cautivadores de la cosecha de este 2016. Los meses transcurridos desde su publicación nos facilitan una perspectiva extra. Y es que una de las características destacadas del disco dentro de la carrera de su autora es la decidida sofisticación de su envoltorio, subiendo la apuesta ya intuida en su anterior trabajo (July, 2014) y dejando de manera definitiva –salvo en un par de pinceladas aisladas a modo de respiro sonoro- la austeridad con la que se labró un nombre. Hete aquí que el tiempo, como apuntábamos, nos aclara que Nadler sigue escondiendo a esa folkie gótica de sus comienzos, ya que acaba de publicarse digitalmente Bury your name, un EP que pretende hacer compañía a Strangers, pero que realmente traza sus argumentos desde la más pura desnudez acústica.

Queda la duda, por tanto, de hacia dónde tirará Nadler en el futuro; si este Strangers quedará como una rareza, o si por el contrario alumbrará un camino en el que nos da la impresión que la bostoniana puede moverse confortablemente y hasta evolucionar un poco más, si cabe.

El productor Randall Dunn, con quien ya trabajó en July, parece haber utilizado su experiencia en el campo del Metal experimental, no porque de repente reinen los sonidos guturales y las distorsiones (aunque alguna se cuela sutilmente en la distancia de alguna canción de ritmo pesado como Janie in Love), sino por la densidad de unas atmósferas que, dentro de lo etéreo, son “muy jevis”.

Las canciones están impecablemente vestidas con orquestaciones mucho más variadas y complejas de lo que podrían parecer a simple vista (arpas, melotrones, guitarras slide , percusiones, pianos, baterías, coros y demás colores se van sucediendo en cada corte casi sin llamar demasiado la atención sobre su imponente presencia), y por encima de ellas, la voz de Nadler capaz de arañarnos el alma sin despeinarse ni sobreactuar. La música se antoja atemporal, como surgiera de un mundo donde Roy Orbison, Portishead, la primera Tori Amos y Vashti Bunyan quedan para fiestas del pijama.

Ignoro si ese fue el plan, pero de esta nueva guisa se evidencia que la brecha que abrió Lana Del Rey en el mainstream, podría tener en Nadler a una representante con más matices y con una credibilidad a prueba de bomba.

Valoración: 8

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