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Mac DeMarco, “This Old Dog” (Captured Tracks/Popstock!, 2017)

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Hilando fino a partir el título del nuevo trabajo de Mac DeMarco, podría recuperarse esa máxima que señala que algunos perros se parecen a sus dueños, para a continuación afirmar que en ocasiones la música también es el claro reflejo de la personalidad de sus autores. Eso es lo que sucede con la obra del canadiense, generalmente caracterizada por cierta despreocupación, una aparente sencillez y, en definitiva, un agradable aspecto global. Y es que parece buen tipo este DeMarco: relajado, un poco histriónico, creativo, algo despistado, y soñador. Cualidades todas ellas con las que también impregna en mayor o medida una música que, en su reciente entrega, vuelve a difuminarse con naturalidad entre el folk y el pop menos convencional.

Una permisividad que decanta la balanza hacia mayoría de cortes acústicos, pero también permite la introducción de teclados y algunos sintetizadores, realzando esa sensación de que el músico se permite cualquier licencia ocurrente para completar sus canciones. Unas preferencias que hacen que la escucha de “This Old Dog”(Captured Tracks, 17) remita con frecuencia al “Mangy Love” (Anti-, 16) de otro alquimista de clase irrefutable como Cass McCombs. El resultado es un elepé ciertamente accesible a pesar de (o gracias a) sus valiosas peculiaridades, y dotado de una elegancia desnuda que se concreta en temas como “On The Level”, “My Old Man”, “One Another” o “For The First Time”.

El conjunto puntúa, sin embargo, por debajo de aquel “Salad Days” (Captured Tracks, 14) hasta ahora insuperado y lanzado sólo tres años atrás. En su anárquico entorno, el músico ha publicado con generosa frecuencia (aunque éste sea su tercer disco oficial), y precisamente puede que ese ímpetu esté difuminando su medida global. Sus lanzamientos son siempre disfrutables, pero también algo irregulares, y resulta complicado no imaginarse discos más certeros y definitivos como consecuencia de un mayor espaciamiento en el tiempo. En cualquier caso, Vernor Winfield McBriare Smith IV –auténtico nombre del músico– pertenece a esa estirpe de artistas que nunca incomoda, y cuyas composiciones dibujan una satisfecha media sonrisa en la cara. Y ése ya es un logro bien meritorio.

 

Valoración: 6,9

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