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M A J E S T A D, Música para pelear (Club Social – Music for Fighting 2014)

Autor: | @sergiomiro

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Así, con letras en mayúscula y divididas por espacios: “para fastidiar”, que dirían ellos. El nuevo proyecto de Pepo Márquez (The Secret Society, Grande Marlaska) y Jorge Ramos (Dana Lee, Nine Stories), completados como banda durante el proceso de grabación por Alicia Guirao y el productor Raúl Santos, tiene mucho de marcar diferencias, de saberse mayúsculos y de querer establecer espacios entre ellos y la gran mayoría de las propuestas que les rodean.

Y eso que todo empezó como un pequeño experimento, un intento más por parte de Pepo Marquez de salirse del influyente marco que estableció con The Secret Society. Los orígenes de M A J E S T A D estaban en la pantalla de un iPad, en la sana voluntad de crear con la exclusiva ayuda de las app del aparatejo. Poco o nada de esa idea queda ahora que la cosa se ha vuelto más seria (cuentan los protagonistas que ni una de las notas de este debut proviene de iPad que valga).

Pero quizás algo de esa esencia tecnológica sí que puede rastrearse en unas canciones que conviven entre la artesanía pop de toda la vida y algo de electrónica lo-fi usada con mesura y buen gusto.

Pese a ser un grupo recién establecido, como quien dice, M A J E S T A D ya se ha hecho un nombre en la militancia indie. Entre sus logros a corto plazo está la exposición televisiva que les dio ser banda oficial del programa Torres y Reyes (curiosamente, otra vinculación con el mundo tecnológico, sobre el que versaba la temática del programa), o su inclusión en el cartel de algunos de los festivales indispensables del calendario.

Ese estatus también viene acompañado, como le toca a cualquier proyecto nuevo potente que se precie, de una serie de comparaciones recurrentes cada vez que se habla de ellos. Lo peor es que muchos de esos referentes fueron proporcionados por la propia banda en alguna entrevista iniciática. Yo no veo tan claro lo del parecido con Purity Ring, pero creo que lo de The XX es impepinable, sobre todo en cortes como Sendero luminoso y Una casa (que no es mi casa), ambos construidos bajo los preceptos sonoros de Jamie XX. No es mala comparación; al fin y al cabo no teníamos a nadie por aquí cerca haciendo algo tan fielmente parecido, y encima son grandes canciones.

Los otros cuatro cortes de Música para pelear (no es un EP, sino un disco corto, según quiere aclarar la banda) se mueven en otros campos igual de sugerentes.

El comienzo frenético en Segunda disciplina (lo más inmediato, y a su vez lo menos logrado del disco, en mi opinión) tiene algo de guitarras y bajo shoegaze que, aludiendo al título del disco, pelean ferozmente con una base de electrónica alambicada.

Catedrales queda como una rareza instrumental de poderío rítmico que bien podría haber sido firmada por Tangerine Dream o algún otro grupo de la rama melódica del kraut.

El pop lánguido y majestuoso reina tanto en M A D R I D como en El mismo ruido. Esta última es quizás la joya del disco, con seis minutos que dan mucho de sí: un inicio ambiental da paso a una parte instrumental dominada por una melodía de guitarra limpia que parece dar vueltas sobre sí misma hasta hipnotizarnos; cuando llegamos a pensar que no caben voces en el tema, irrumpe la escueta parte cantada, con una sola frase matadora (“Haces el mismo ruido que cuando descubrí que habíamos muerto”), seguida de otra coda instrumental en un crescendo donde sintes y hasta una trompeta se unen a la melodía de guitarra inicial.

Ya solo por esto, vale la pena desear que estos M A J E S T A D no se sumen a la moda de abdicar y que tengan un largo reinado.

 

 

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