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Lykke Li, “So Sad So Sexy” (Sony, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Resulta curioso el camino que ha seguido la carrera de Lykke Li en los últimos años. Tras tocar el cielo con su “I Never Learn” en 2014, y dejarnos cuatro canciones estupendas con LIV, su proyecto junto a otros artistas suecos, dos años después, nos ha sorprendido con un nuevo trabajo que poco tiene que ver con todo esto. La de Estocolmo ha cambiado los sonidos hippies de los últimos años, los cuales, dicho sea de paso, estaban bastante bien, por el mundo del urban y el r&b. Suponemos que habrá sido la influencia de su residencia en Estados Unidos la que ha provocado esto, y los resultados están a la altura, pero hay algo que no termina de cuajar.

So Sad So Sexy” es precisamente eso; un disco que combina su tristeza habitual con los sonidos sexys de la música urbana actual. La fusión funciona, y la sueca sigue teniendo esa voz melancólica que atrapa al instante, pero algunas de sus canciones no tienen nada de nuevo. Es más, hacen que uno se pregunte para qué han trabajo nueve productores diferentes en ellas. Hasta ahora, era la propia Lykke Li, junto, como mucho, con un par de personas más, la que se encargaba de pulir su sonido, pero en este disco encontramos unos créditos más largos que un día sin pan. Quizá, por esto, suena más impersonal que nunca. Sí, es cierto que ‘Deep End’, ‘Two Nights’, ‘Jaguars in the Air’ y ‘Sex Money Feelings Die’, que son lo que podríamos calificar como las canciones más urban del disco, tienen su punto, pero no dejan de ser unas cuantas canciones más dentro del estilo que domina el pop actual.

Afortunadamente, parte de la antigua Lykke Li también se deja ver por aquí. Y qué casualidad que las mejores canciones del disco sean las que menos manos han tocado. Empezando por esa extraña ‘Hard Rain’ que abre el álbum, en la que Rostam, el ex Vampire Weekend, se ha encargado de la producción y de los coros. No es que sea una canción que recuerde a sus viejos tiempos, pero sí que es algo atípica comparada con el resto del álbum. Sin embargo, ‘Last Piece’, el tema que da título al álbum, y ‘Bad Woman’, sí que se acercan bastante al sonido de su anterior trabajo, y ahí no falla. Como no falla en esa ‘Utopia’ que cierra el álbum, la cual dedica a su madre, recientemente fallecida. Imposible resistirse a ella.

Siempre está bien intentar cambiar de rumbo para hacer algo nuevo, pero sí al final te dejas parte de tu personalidad para sonar como los demás, no tiene mucho sentido. Afortunadamente, es un cambio a medias, y en parte del álbum sigue estando esa Lykke Li que nos enamoró hace años.

Valoración: 7,5

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