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Lykke Li, “I Never Learn” (Atlantic, 2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Los discos de rupturas sentimentales siempre han sido una constante en el mundo del pop. Los artistas suelen inspirarse en su vida a la hora de componer sus canciones, y el final de una relación da para mucho. La última en caer ha sido Lykke Li, que ha reflejado en “I Never Learn” la ruptura de una larga relación que ha vivido durante el último año. Las canciones del tercer disco de la cantante sueca desprende melancolía y tristeza por todos los lados. Y es que no solo ha tenido que lidiar con una ruptura, sino también con un cambio de continente. Se ha mudado de su Suecia natal a la ciudad de Los Ángeles; todo un cambio que también queda reflejado en el disco.

A pesar de que es un trabajo triste, “I Never Learn” no es uno de esos discos con los que te dan ganas de pegarte un tiro nada más acabar. Todo lo contrario, es un trabajo que suena esperanzador y que te incita a empezar de nuevo, no a derrumbarte. Es cierto que Li canta cosas como que nunca volverá a amar otra vez, pero al mismo tiempo también dice que va a buscar la salida a esa desconfianza que ahora tiene en el amor. Por si no fuera suficiente con la temática de su nuevo trabajo, le ha dado un tono muy épico al disco: la gran mayoría de las canciones terminan estallando en un estribillo con pompa, con lo que logra que los nueves cortes, que son baladas, se pasen volando.

La sueca ha estado muy acertada al abrir el disco con ‘I Never Learn’, una canción que te atrapa desde el primer segundo y te conquista definitivamente con los instrumentos de cuerda de la parte final. Dan ganas de escuchar la canción en bucle, pero lo que viene a continuación también merece mucho la pena.  Aunque no es de las más destacadas, ‘No Rest For The Wicked’, la canción de adelanto del álbum, es un buen tema. Pero canciones como ‘Just Like A Dream’, ‘Silver Line’ y ‘Love Me Like I’m Not Made Of Stone’ resultan mucho más atractivas cuando buscamos los cortes más relajados del disco. Sobre todo la última, que es todo un derroche de sinceridad.

Generalmente, la épica termina saturando (que se lo pregunten a Arcade Fire), pero si sabes emplearla bien puede hacer que tus canciones suban muchos puntos. Lykke Li ha sido muy lista, y la ha metido en el momento justo. Los cortes que explotan en el estribillo son los mejores del disco, y consiguen emocionar. Ahí está ‘Gunshot’, con un aire 80s muy Martika, que le da un toque diferente al álbum. También deja el listón bien alto en ‘Never Gonna Love Again’, la que probablemente es la canción más bonita del disco. Pero es en ‘Heart Of Steel’ donde demuestra todo su poderío y nos deja un enorme tema, con coros góspel incluidos, en el que apela a su “corazón de hierro” para salir adelante.

Sin duda alguna, Lykke Li ha sacado su mejor disco, y uno de los mejores de lo que llevamos de 2014.

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