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Lowly, “Heba” (Bella Union, 2017)

Autor: | @sergiomiro

Simon Raymonde, el jefazo de Bella Union está totalmente entusiasmado con el potencial de Lowly, una banda danesa a la que fichó en cuestión de horas y para la cual ya organizó incluso un concierto especial con la Orquesta Filarmónica de Copenhagen en el que el puesto de pianista estaba ocupado nada menos que por Father John Misty, uno de los artistas fetiche del sello.

“No hay otra banda ahí afuera como ellos, lo cual es excitante”, asegura Raymonde. “Que en este momento inicial de su carrera hagan una música que es tan emocional como influyente, muestra que Lowly es una banda de posibilidades ilimitadas”. Ciertamente, “Heba” no suena a un debut cualquiera. Impresiona lo bien definida que está una propuesta que transita por un amplio espectro de emociones y sonidos que se salen de la moneda común en el pop contemporáneo.

Los componentes del quinteto también se dieron cuenta enseguida de que tenían algo especial entre manos. Unidos casi por azar para realizar un trabajo de grupo en la academia musical de Aarhus en la que estudiaban, quedaron tan impactados por el sonido resultante, que tardaron poco en quedar al margen de obligaciones académicas para comprobar si realmente eran tan buenos como parecía a simple vista. La música empezó a fluir, con los cinco componentes teniendo clarísimo cuál tenía que ser su rol y casi sin discusiones de ámbito musical a pesar de lo dispar de sus gustos a nivel individual (la única banda que consigue en consenso unánime entre ellos es Radiohead).

¿Y a qué suena “Heba? Imagina una versión actualizada de lo mejor del trip-hop, con unas cantantes (Nanna Schannong y Soffie Viemose) a medio camino entre la excentricidad etérea de Kate Bush y la visceralidad mística de Victoria Legrand. La fórmula se remata con espaciosos arreglos de teclado y guitarra, y con uno de esos bateristas que marcan la diferencia por su creatividad a la hora de abordar cada canción, como si hubiese salido de una batidora rítmica entre Can, los Radiohead post-“Kid A y Beyonce.

La producción y el sonido hacen justicia a la propuesta gracias a la participación de Anders Boll, el hombre de confianza de Efterklang para esas mismas labores.

Tanto impacta la carcasa, que no faltaba quien temía que Lowly no serían capaces de rematar la jugada con canciones de pegada suficiente, una duda que queda resuelta y eliminada con las 11 piezas sin grasa sobrante que conforman este primer asalto en larga duración.

Valoración: 8,2

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