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Laurie Anderson, Heart of a dog (Nonesuch 2015)

Autor: | @sergiomiro

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Heart of a dog, se concibió como documental para la HBO, y es una recopilación de historias, bajo el prima único de Anderson, donde la figura de su añorada perrita Lolabelle sirve de hilo conductor para una serie de meditaciones sobre la naturaleza de los vínculos, el amor, el odio (el 11S también está presente a través de metáforas animales), la vida y, por supuesto, la muerte.

Lolabelle no es la única pérdida que ha tenido que afrontar Anderson en los últimos años; sobre el proyecto planean también la muerte de su madre y la del gran amor de su vida, Lou Reed. Una de las ideas que dejan su poso en el espectador es la de que “el propósito de la muerte es la liberación del amor”, y aferrándose a ella, Anderson nos invita a ir más allá del dolor por los que se nos van, liberando una gran cantidad de amor y bonanza que, digerida y asimilada correctamente, puede ayudar a más de uno a enfrentarse a su propia existencia. Es, lo que se dice, un manual de autoayuda para intelectuales y almas sensibles. Chúpate esa, Coelho.

Laurie Anderson tiene tanto que ofrecer, que una sola disciplina al mismo tiempo se le queda extremadamente corta. El filme se ofrece como un ensayo audiovisual de gran calado, para el cual Laurie se vale de todo tipo de recursos, desde la animación (con los característicos dibujos a tinta de la neoyorkina), hasta la fotografía, o imágenes de archivo grabadas en Super8 y en otros cuasi extintos formatos.

Lo que ahora tenemos entre manos es la versión en CD, prácticamente una traslación directa de la banda sonora. Como audio-poema, funciona perfectamente (obviamente, se requiere cierto manejo del idioma inglés, aunque la perfecta dicción de Anderson hace las cosas más sencillas para los que anden en nivel medio), si bien es inevitable sentir que la cosa se queda un poco coja, sabiendo que existe el documental y que la edición perfecta sería una que incluyera tanto el CD como el DVD.

El tono experimental y narrativo se mantiene durante la práctica totalidad de los 75 minutos de duración, con la salvedad de una casi inevitable aparición de Lou Reed, del cual se recupera para la ocasión Turning time around (una bonita manera de reivindicar este hermoso tema hasta ahora perdido en medio de Ecstasy, uno de esos discos infravalorados de la última etapa de Reed).

En una de sus narraciones, Anderson recupera la cita de Kierkegaard: “La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia delante”. Heart of a dog nos da la oportunidad de apoyarnos en la sapiencia de Anderson para hacer ambas cosas al mismo tiempo.

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