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Landlady, Upright behaviour (Hometapes 2014)

Autor: | @sergiomiro

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Adam Schatz es uno de esos talentos inclasificables que tiene suficientes habilidades como para moverse como pez en el agua en la escena indie de Brooklyn, ya sea en proyectos de naturaleza tan excéntrica como la suya, o en proyectos más “convencionales” que acuden a él para rarificar un poco su oferta. Así se le ha podido ver/escuchar con Vampire Weekend, Those Darlings o Man Man, así como al frente de eventos como el NYC Winter Jazzfest.

Landlady nació como su proyecto en solitario, aunque tras la publicación de su disco debut fue perfilando un sonido de banda sobre el escenario al encontrar cómplices lo suficientemente aventureros y capaces como para seguirle el paso.

Así, el quinteto que firma este Upright behaviour consigue crear el colorido efecto de una virtuosa orquesta pop, llevando al lenguaje del indie actual las ambiciones sonoras de todo un Brian Wilson, por ejemplo (la naturaleza fragmentada de sus canciones le ha valido merecidas comparaciones con aquellas “sinfonías adolescentes a Dios” del Smile) .

Por suerte, a diferencia de otros cargantes proyectos de almas inquietas, donde la cantidad de información acaba apabullando al oyente y restando alcance emocional a las canciones, Landlady tienen la habilidad de ir acumulando pasajes especialmente bellos, que aunque a veces no estén distribuidos con la reconfortante previsibilidad de una estructura estrofa/estribillo, van dirigiendo cada pieza hacia puertos satisfactorios para el oyente.

Luego está la voz de Shatz, siempre respetuosa con la exigente partitura, pero dotada de un desgarro soul muy raro de encontrar en el pop contemporáneo de esta índole (llega a recordar a unos TV on the Radio especialmente melódicos, sobre todo en Under the yard y en la intensa Above my ground, que sirve de apertura al disco).

 

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