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Lambchop, “FLOTUS” (City Slang, 2016)

Autor: | @sergiomiro

Lambchop ya rompía preconcepciones y se saltaba fronteras aparentemente insalvables desde sus comienzos, en una época en la que el country y la música tradicional norteamericana parecía conceder menos licencias para que se mangonease con sus costuras tradicionales. Estamos, por tanto, acostumbrados a esperar de la tropa de Kurt Wagner cualquier regate estilístico. Y, sin embargo, las primeras escuchas de “FLOTUS” descolocan al más pintado. La electrónica en el más amplio uso del término ha entrado en juego, cambiando aparentemente las armas de una banda que tenía en lo orgánico uno de sus mayores aliados. Y no sólo hablamos de la parte rítmica o de la predominancia de sonidos sintéticos; la voz dominante nos llega a través de un cúmulo de filtros, auto-tunes y vocoders, hermanándose por obra y gracia de la serendipia con el Bon Iver de “22, a Million”.

Esa voz es lo primero que llama la atención en el tema de apertura ‘In Care of 8675309’, ya que por lo demás, acordes e interpretación podrían pasar por cualquier obra clásica del folk. Tal cual se nos presenta, parece que estamos ante una versión clonada y robótica del Dylan de ‘Girl from the North Country’. A pesar de todo, esta pieza es lo más parecido a los Lambchop clásicos que podremos encontrar. A partir de ahí, la cosa se radicaliza considerablemente.

En realidad, Wagner ya había acumulado incursiones en el mundo de la electrónica, ya fuera con proyectos alternativos (el disco publicado bajo el nombre Hecta el año pasado), o prestando su voz para aportar el factor emocional en la obra de artistas de todo tipo de categoría dentro del género (desde Morcheeba hasta X-Press 2). Afortunadamente, la experiencia acumulada y ese interés genuino en las posibilidades de la máquina hace que “FLOTUS” no caiga en chirriantes tics ni en los topicazos que solemos sufrir cada vez que un artista veterano quiere jugar a rejuvenecer su sonido a costa de algún productor de moda y unas cuantas cajas de ritmo.

Este disco vive en su propio mundo, y lleva sus exploraciones hasta las últimas consecuencias, incluso cuando ello significa hacer que el formato canción se diluya hasta quedar absolutamente irreconocible (o cuando el manejo de los tiempos responde a otro tipo de lógicas, lo que explica los 18 fascinantes minutos de ‘The Hustle’, toda una suite de ritmos robóticos y cautivadores diálogos entre sintetizadores y arreglos de vientos, con un Wagner que, cuando aparece por fin tras cinco minutos de intro, prescinde por una vez de todo efecto vocal para cantarnos con su inconfundible barítono “No te quiero dejar jamás / y eso es mucho, mucho tiempo”).

Las ganas de abrazar este nuevo mundo son tantas, que hasta los créditos indican los BPM de cada canción. Y sin embargo, el gran mérito de “FLOTUS” es hacer que este ejercicio de fondo y forma no altere el don para la belleza y la fragilidad que caracteriza los mejores trabajos de Lambchop.

Valoración: 8

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